Cultura

El MoMA expone en Nueva York al Miró más transgresor y desconocido

cedidas por su Fundación

Domingo 02 de noviembre de 2008
Es también la primera exposición museística que investiga el famoso pensamiento de Miró (1893-1983) de querer "asesinar el arte" y que, según los expertos, nació en él durante la década de los treinta del pasado siglo como su personal acto de rebeldía contra el arte burgués visto como instrumento de propaganda y de identidad cultural entre las clases acomodadas. El MOMA ha reunido noventa pinturas, dibujos, collages y diferentes objetos que el artista español creó "durante una década de transformaciones" para él, indicó la institución neoyorquina.

"La exposición realiza un acercamiento profundo a una década de trabajo de Miró, en una época de turbulencias políticas y económicas, y muestra que su camino para asesinar al arte le llevó a reforzar, reinventar y radicalizar su pintura", dijo la comisaria de la muestra, Anne Umland. En la exposición, explicó Umland a Efe, "hay muchas obras que resultan muy familiares y otras que no son conocidas", lo que "transforma nuestro entendimiento sobre el legado de Miró en el siglo XXI".

El resultado, según la experta, "es a veces intencionadamente feo y otras salvajemente bello". Entre las obras están veinte nunca vistas con anterioridad en Estados Unidos, como el célebre "Retrato de bailarina" (1928) que ha sido cedido para esta ocasión por el Centro Pompidou de París. El MOMA, que organizó en 1941 la primera retrospectiva del arte del pintor español y realizó otras exhibiciones en 1959, 1973 y 1993, identifica con esta muestra las prácticas y estrategias que Miró utilizó entre 1927 y 1937, cuando vivió entre París y Cataluña.

La Fundación Joan Miró, de Barcelona, también ha cedido algunas obras para esta exposición. La frase de "quiero asesinar el arte", pronunciada por Miró en aquellos años, es el punto de partida para explorar una exhibición que incluye doce trabajos que comenzó en 1927 y que terminó diez años después, entre los que se incluye la singular "Naturaleza muerta con un zapato" (1937), descrita por los expertos como "alucinante".

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