La directora de la Colección de Arte Contemporáneo Fundación ”la Caixa” y comisaria, Nimfa Bisbe; la directora de CaixaForum Madrid, Isabel Fuentes, y la cocomisaria de la exposición, Arola Valls, han presentado este miércoles en CaixaForum Madrid Horizonte y límite. Visiones del paisaje.
Esta exposición analiza el concepto del paisaje desde la perspectiva del arte contemporáneo, con una atención especial a los nuevos lenguajes: tecnologías digitales que permiten crear imágenes ficticias, cámaras y procedimientos de grabación autónomos, entornos virtuales y aviones supersónicos. Junto a ellos, la reflexión de la pintura y del arte conceptual, que desde los años ochenta han centrado la atención en la representación y en la autonomía del arte. La fotografía tiene un papel muy importante como forma de fijar y de recrear, modificándola, la realidad.
La Colección de Arte Contemporáneo Fundación ”la Caixa” es el centro de una vasta actividad que pone en relación arte y pensamiento. Cuenta con más de un millar de obras, desde los inicios del siglo XX hasta la actualidad. En torno a ella se organizan exposiciones temáticas que tratan los grandes temas de la actualidad. En esta ocasión se ha ampliado el foco con obras procedentes de otras colecciones y museos, y con obras de las colecciones particulares de diferentes artistas.
Esta exposición encuentra su germen en la muestra que, con el mismo título, se pudo ver en CaixaForum València con motivo de su inauguración en junio de 2022. No obstante, la exposición que abre sus puertas en CaixaForum Madrid se centra exclusivamente en la creación artística de nuestros días.
Tras una breve introducción, Horizonte y límite. Visiones del paisaje se articula en cuatro apartados que indagan en la ficción del paisaje, la vivencia del paisaje, la naturaleza enmarcada y el impacto humano en la naturaleza.
¿Qué es real? ¿Qué es ficción? En el mundo actual, las fronteras se borran. El arte subraya la desaparición de los límites y la paradoja de un mundo en el que lo más artificial puede ser lo más real.
Desde el romanticismo experimentamos el deseo de fundirnos con la naturaleza, sentir su energía, respirar a su ritmo. En el mundo de hoy, este deseo de fusión con lo natural se presenta bajo nuevos aspectos: caminatas por espacios abiertos y deambulaciones por espacios cerrados, músicas y sonidos, postales idílicas e imágenes de alta tecnología.
La pintura y la fotografía ―junto con la poesía― han sido pioneras en la representación del paisaje. El encuadre dibuja el marco conceptual en el que entendemos la naturaleza. ¿Cómo se ha modificado esa relación con el marco y el límite, en una época de transmisiones en directo? ¿Qué puede aportar la pintura ―abstracta, matérica― al conocimiento del entorno y a nuestro propio conocimiento?
Vivimos una época de grandes cambios en la que la preocupación ecológica se extiende a todas las facetas de la vida. El arte contemporáneo ha sido precursor advirtiendo de los efectos de la acción humana sobre el entorno natural y proponiendo alternativas. La huella humana va más allá de los efectos de la urbanización y la contaminación, y se manifiesta en los efectos de la economía extractiva o de la guerra.
El paisaje se ha ampliado hacia nuevos horizontes con exploraciones del subsuelo o viajes al pasado, a la historia, e incluso sugerencias de futuro que incorporan la movilidad del tiempo. Frente a las grandes expediciones del siglo XIX, los artistas actuales realizan otro tipo de descubrimientos: sobre la naturaleza de la representación, sobre la fugacidad del tiempo o sobre la urgencia de actuar para frenar el cambio climático.
Tres obras de Perejaume, Anne Imhof y Anna Talens nos aproximan a los conceptos de horizonte y límite, en torno a los cuales se construye el discurso de la exposición.
En Els quatre horitzons [Los cuatro horizontes], de 1991, Perejaume (Sant Pol de Mar, 1957) juega con las líneas irregulares de las molduras doradas de los cuadros de los museos. En su interior se han visto decenas de representaciones de paisajes. Pero el arte de Perejaume es metafórico, irónico, poético: en esta obra, las molduras no delimitan el espacio de la representación, sino que evocan distintos horizontes pictóricos.
En la obra de 2023 Cloud IV [Nube IV], de Anne Imhof (Giessen, Alemania, 1978), contemplamos la imagen enigmática de una nube pintada con una paleta de rojos y turquesas. El cuadro se ha cerrado y el horizonte ha desaparecido hasta el punto de que no podemos saber lo que representa la imagen. ¿Un hongo nuclear? ¿Una erupción volcánica? ¿Un escape de gases contaminantes?
En Goldener Horizont [Horizonte de oro], de Anna Talens (Carcaixent, 1978), realizada en 2017, el punto de partida son tres postales del lago Arend y del mar del Norte, en Alemania, que evocan el paisaje tumultuoso del romanticismo. La artista las manipula con hilo de oro: traza la línea del horizonte siguiendo una idea del poeta Friedrich von Schiller, que en su poema Esperanza habla de «un fin feliz y dorado». ¿Qué hay más allá de esa línea? ¿Un nuevo ideal?
Creación, angustia y esperanza: tres temas relevantes que sobrevuelan el inicio de la exposición.