Editorial

El “muro” de Sánchez para esconder sus trapos sucios

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 30 de noviembre de 2023

En el debate de la sesión de investidura, Pedro Sánchez tuvo la arrogancia de erigirse en el constructor de un “muro” para salvar España de la ultraderecha. Con esta artimaña buscaba ocultar la realidad: que era elegido presidente gracias a los votos de los golpistas catalanes y los proetarras vascos. Con los votos de los que buscan acabar con la democracia española.

Ahora, el muro le sirve para ocultar al “mediador internacional” que va a ser el notario de sus pactos secretos con Puigdemont como si se tratara de la firma de un armisticio entre dos países soberanos: España y la República independiente de Cataluña. Unos pactos que se negociarán este sábado en Ginebra, pues el expresidente de la Generalidad no puede pisar suelo español por ser un prófugo de la Justicia.

Pero no habrá armisticio, ni siquiera tregua. Porque el prófugo de Waterloo ya ha marcado la hoja de ruta del nuevo Gobierno con unas condiciones que, en caso de incumplirse, convertirían el pacto entre el PSOE y Junts en papel mojado. El mismo día del comienzo de la legislatura, Puigdemont, desde su refugio de Bruselas, lanzó un órdago: o se cumplen a rajatabla todos los acuerdos o votará en contra del Gobierno; incluso, apoyará una moción de censura para echar a Sánchez de La Moncloa. Para empezar, el Ejecutivo debe autorizar la celebración de un referéndum de autodeterminación. En caso contrario, Junts dinamitará la legislatura.

Porque detrás del muro, detrás de la ley de amnistía se esconde el referéndum, que, además de inconstitucional, abriría la caja de Pandora de la independencia de Cataluña y, después, del País Vasco. Se trata, en realidad, del mayor atentado a la democracia perpetrado desde que se aprobara la Constitución en 1.978. Y, por lo que se sabe, Pedro Sánchez se ha comprometido a “negociarlo”. Y el mero hecho de negociarlo supone un primer paso para la rendición del Estado ante el golpe secesionista.

Esa es la realidad, por mucho que Pedro Sánchez intente ocultarla tras su muro. O Cataluña y, luego, el País Vasco celebran sendos referendos de autodeterminación con el beneplácito del Gobierno o el presidente deberá hacer las maletas. No resulta difícil vaticinar la decisión final del líder del PSOE. De momento, ya ha aceptado celebrar una indigna reunión en Ginebra, donde el referéndum está sobre la mesa. Pero todo se llevará en secreto, para empezar, la identidad del mediador internacional. Que para eso, está el muro.