Traducción de Vicente Campos González. Tusquets. Barcelona, 2023. 448 páginas. 20, 90 €. Libro electrónico: 9, 99 €.
Por Soledad Garaizábal
Tusquets pone a nuestro alcance otra entrega del irlandés John Connolly (Dublín, 1968), autor, entre otras obras, de las novelas policiacas protagonizadas por el detective Charlie Parker. La serie comenzó con Todo lo que muere (1999), un libro que fue acogido con entusiasmo por la crítica, obtuvo importantes premios y convenció a muchos lectores y admiradores, rendidos ante un personaje tan complejo y completo como Parker, el ex-policía obsesionado con encontrar y vengar al asesino de su mujer y de su hija.
Entonces, gracias al éxito de esa primera novela, que permitió a Connolly dejar su empleo como periodista freelance y lanzarse al mundo de la ficción editorial, el autor comenzó a desarrollar las claves de su propio estilo, que tiene un rasgo distintivo; la trama sigue conteniendo las características básicas de la novela negra, cuajada de asesinatos, malos malísimos, mafias y venganzas, pero Connolly sorprende siempre por introducir en la narración notas de terror, páginas teñidas de tintes sobrenaturales, que amplifican el sentido de lo que se está contando y dotan de una especie de conciencia a la trama.
Los espíritus hablan y se comunican, algunos personajes tienen acceso directo con el más allá, los muertos no encuentran descanso o buscan venganza. Las novelas de Connolly parecen seguir una receta que utiliza, como ingredientes básicos, más de tres cuartas partes de sangre a borbotones y un cuartito escaso de sombras de terror. Desde aquella Todo lo que muere, Connolly ha publicado más de veinte novelas policiacas de la serie Charlie Parker, entre ellas El poder de las tinieblas, Perfil asesino, El camino blanco, Más allá del espejo, El ángel negro, Tiempos oscuros, Los atormentados, etc. Los libros se pueden leer por separado, ya que cada novela es una historia completa y, hasta cierto punto, independiente, aunque es cierto que leerlas en orden ayuda a apreciar de una forma más profunda la evolución de los personajes, como Angel y Louis, que acompañan a Parker desde el principio y también aparecen ahora.
Aquí, en Tumbas sin nombre, otra vez los muertos se mantienen en contacto con los vivos y hablan con ellos a través de sueños y presagios. La mayoría de la acción transcurre en el centro de Europa, aunque el autor mantiene una mirada constante en los territorios de la antigua Yugoslavia, escenarios de terribles masacres y caldo de cultivo del que brotan personajes muy malvados, en busca de venganza a pesar de los años transcurridos. La novela se estructura en cuatro grandes partes y casi noventa breves capítulos. Aunque la enorme variedad de personajes y ambientes hace que el lector, a veces, pierda un poco el hilo, la tensión se mantiene con frecuentes cambios de ritmos y un entramado narrativo sorprendente, que hace que las partes del todo acaben perfectamente engranadas.
Además, en esta novela aparece Zoria, un extraño personaje que parece haber heredado toneladas de brujería ancestral y que protagoniza momentos aterradores. Algunas voces afirman que ella es una rusalki, “una de esas entidades femeninas que se conservan eternamente jóvenes, formadas a partir de las almas de las mujeres jóvenes que se habían ahogado.” Acompaña a los hermanos Radovan y Spiridon Vuksan, y a Zivco Ilic, en una huida que se convierte en frenética cuando el cerco cada vez se estrecha más a su alrededor. Los serbios han cometido un garrafal error de cálculo al asesinar salvajemente a Da Jaager y su gente en Ámsterdam. Ahora tienen a demasiadas personas dispuestas a darles caza. La huida hacia adelante parece la única salida.