Red Bull ha vuelto a subir el listón de su apuesta por los deportes extremos. En colaboración con Prada, el gigante de las bebidas energéticas ha avanzado su inversión en los eventos que tratan de extender los límites de la naturaleza humana. Hace tiempo que está llevando en volandas a deportistas relacionados con el patinaje callejero, el surf o el salto base. Su patrocinio ha permitido que se batan récords impensables y la idea de la compañía austríaca sigue en esta línea.
El último proyecto que ha dado la vuelta al planeta ha mezclado el esquí acuático -o 'wakeboard'- con el salto base. En concreto, han financiado la idea de Brian Grubb, un estadounidense de 43 años pionero en los desafíos que parten del 'wake-skate' y que ha logrado conquistar tres veces el Mundial de esta especialidad. Este atleta de New Hampshire venía de recorrer el mundo realizando su deporte acuático, dejando estampas memorables como la de los icebergs de Cape Cod.
Pero sobre su mesa estaba un nuevo desafío a la lógica: deslizarse por el agua de una piscina infinita y, a continuación, saltar desde una altura de 77 pisos para caer a la tierra en paracaídas. "La idea de poder juntar estos dos deportes y llevarlos a nuevos lugares fue el mayor atractivo. Nadie lo había hecho antes, así que superar mis límites de esta manera fue emocionante", declaró antes de enfundarse la ropa e intentarlo. El proyecto llamado "WakeBase" tomó forma sobre la piscina infinita del Address Beach Resort de Dubái, la más alta del mundo -está a 294 metros de altura-.
Tras recorrer menos de 100 metros sobre el agua, impulsado por un dron, se lanzó por un trampolín para caer desde el rascacielos con un paracaídas. La filmación histórica ha tenido una repercusión colosal por su carácter espectacular. A ver ahora qué nuevos límites va a tratar de explorar.