AL AIRE LIBRE

EL GRAN ESCÁNDALO

Luis María ANSON | Viernes 15 de diciembre de 2023
Ni el PSOE podría llegar a menos ni Bildu a más. Como sus seis escaños en el Congreso de...

Ni el PSOE podría llegar a menos ni Bildu a más. Como sus seis escaños en el Congreso de los Diputados eran imprescindibles para la investidura de Pedro Sánchez, se produjo una negociación subterránea de la que acaba de levantarse una punta del velo que la cubría. El presidente del Gobierno, genuflexo ante el rebenque de los proetarras, llegó a un acuerdo con Arnaldo Otegui, antiguo terrorista, juzgado, condenado y encarcelado por pertenencia a banda armada.

Desconocemos las facturas que Bildu habrá pasado al PSOE sanchista por la venta de sus seis escaños, imprescindibles para la investidura de Sánchez. La primera que ha salido a la luz no puede ser más suculenta: la alcaldía de Pamplona. El antiguo etarra Otegui hace alarde de que Bildu ha salido altamente beneficiado en la negociación secreta con Pedro Sánchez. Se habla de contundentes cantidades de dinero en los Presupuestos Generales del Estado y también del apoyo sanchista para que, tras las elecciones autonómicas, Bildu se alce con el poder en el País Vasco.

El escándalo, que ya era grande por los acuerdos sanchistas con los secesionistas catalanes, se ha multiplicado por diez. Un partido, heredero político de ETA, que nunca ha condenado los crímenes de la banda, que está liderado por un antiguo etarra y que organiza espectaculares actos de homenaje a los terroristas cuando salen de la cárcel, se ha convertido en socio parlamentario del PSOE sanchista, para vergüenza no sólo del pueblo español y de los partidos de la oposición, sino también de un ancho sector del socialismo democrático, avergonzado ante tanta desfachatez.

Pedro Sánchez era consciente de que se organizaría un gran escándalo, pero no vaciló en ningún momento. Durante la última semana de julio pasado, comenzó a negociar, mostrándose dispuesto a todas las concesiones que fueran necesarias con tal de mantener su rabel airosamente sentado sobre la silla curul del palacio de la Moncloa. Y no sólo eso: con una exuberante verborrea plagada de sofismas trata de justificar sus injustificables despropósitos.