Pitos en el Olímpico de Montjüic y no eran para el Espanyol. Esta fue la banda sonora con la que el Barcelona se encaminó a vestuarios en el descanso de su partido frente al Almería. El último clasificado, la peor defensa y uno de los menos goleadores de LaLiga aguantó el empate en el intermedio y la grada se cansó de esperar un renacer que no llega. Es más, los andaluces a punto estuvieron de llegar al minuto 90 con tablas. Sergi Roberto lo evitó.
El centrocampista y capitán saltó al once inicial de Xavi Hernández, el último del año. Venían los azulgranas de acumular desazón -goleados en casa ante el Girona, derrotados en Amberes y con un resbalón en Mestalla-, así que el técnico alineó a lo mejor que tenía. Frenkie De Jong y Pedri se cayeron de la lista, por lo que Roberto, Gündogan y Fermín ocuparon una medular que jugó sin mediocentro defensivo. Oriol Romeu ha perdido el sitio y el Barça, su equilibrio.
Los visitantes encontraron rápido en el portero Luís Maximiano a su mejor jugador. El portugués se lució para resistir las primeras acometidas de una ofensiva local que supo llegar a posiciones de remate aunque le volvió a faltar puntería en la finalización. Lo cierto es que cabe la duda de si el flujo inicial de llegadas se debió a las amplias facilidades de la defensiva de cinco zagueros pensada por Gaizka Garitano, porque los 'culés' rindieron sin armonía, intensidad, desborde y fluidez en el primer acto.
El desorden no impidió que amenazasen con centros al área, sobre todo a balón parado. Maximiano repelió los intentos destacados de Sergi Roberto y de un Robert Lewandowski que sigue seco. El polaco remató en múltiples oportunidades aunque sigue perseguido por cierta lentitud de reacción y por la precipitación. Y su compañero de línea por la izquierda, Joao Félix, empieza a recordar la irregularidad de la que fue víctima bajo las órdenes de Simeone. Fue suplido en el descanso.
Se encerró sin contemplaciones el Almería, a la espera de cazar una contra para que Arribas, Ramazzani y Leo Baptistao echasen a volar. Avisaron, bien engrasados por la lucidez de Dion Lopy, mas encajaron el 1-0 en el minuto 33, cuando Araújo cabeceó un córner, Maxiliano despejó y Raphinha embocó el rechace. El brasileño, discutido y del que la directiva ya desliza que está en el mercado, se reivindicó de nuevo con una diana y una asistencia.
Los visitantes no torcieron el gesto y ganaron peso gracias a su buena relación con la pelota y con el ritmo. Hilvanaron transiciones que subrayaron una evidencia fatal para los azulgranas: su defensa no es la que ganó la Liga hace meses con el 'unocerismo'. Esta tarde los centrales fueron Christensen y Araújo, dos pilares que han tenido momentos más felices. De hecho, el danés acumuló imprecisiones y agarró a Arribas cuando éste se escapada en soledad para encarar a Iñaki Peña y se salvó de la roja. El VAR ni entró a revisar la más que posible expulsión.
Y esa fragilidad en el achique del Barça le costó conceder el 1-1 en el minuto 41. Una contra rápida y un despeje sin contundencia de Araújo desembocaron en la fina asistencia de Arribas para que Leo Baptistao anotara con una sutil vaselina. El tanto fue anulado en primera instancia y el VAR corrigió la decisión del árbitro. Y el atacante brasileño rozó la remontada a continuación, con un disparo demasiado cruzado. Ahí se confirmaron los silbidos que se habían susurrado desde la tribuna cuando el favorito ganaba, aunque para Xavi ya no es prioritario recuperar las sensaciones y el buen juego. Hay que ganar.
Había rematado 15 veces el Barcelona, cinco de ellas entre palos; y se había roto desde el prisma táctico. Suficiente balance para que Xavi realizase dos cambios de una tacada. Quedaron sentenciados Joao Félix y Christensen; saltaron al verde Koundé y Ferran Torres. El delantero levantino entendió lo que le había faltado a su equipo y aportó la energía necesaria de inmediato, con un par de lanzamientos que Maxiliamo anuló.
No acertó Lewandowski a anotar, ni siquiera tras un regalo de Édgar González, que le pasó la pelota dentro del área y el rematador polaco se topó con la brillante estirada del portero luso. Había subido sus revoluciones al fin el Barça y obtuvo premio en el minuto 61, otra vez a balón parado. El Almería evidenció por qué es, de lejos, el peor en la defensa de los saques de esquina y Sergi Roberto hizo caja con un gran testarazo angulado desde el primer poste. En un córner inexistente que señaló el colegiado.
Cantó victoria el favorito en este tramo, pero no gana un partido por más de un gol de diferencia desde el 19 de septiembre. Ese dato se cimenta en la inseguridad defensiva y en la inconsistencia colectiva de su rendimiento, hechos que devinieron en el tanto firmado por Édgar González en el minuto 71. Cometió una cantada grosera Iñaki Peña en la salida por alto -con la colaboración de Araújo- y el central remató a placer. Más dudas para un Barça que escapó sólo al final, cuando Sergi Roberto se filtró entre líneas y marcó con clase -minuto 83-. En un cierre de encuentro que le vio rematar al larguero y en el que Peña salvó a los suyos en el descuento, ante el testarazo de Baba. Qué manera de sufrir en la Ciudad Condal.