Cultura

Imaginativa puesta en escena del oratorio de Händel, en el Real

"Il trionfo del Tempo e del Disinganno"

Lunes 03 de noviembre de 2008

Y es, sin duda, este mensaje moralista sobre la fugacidad de la belleza y del placer y la conveniencia de un tránsito terrenal sobrio, escrito por el cardenal Benedetto Pamphili, el que marca el ritmo de una obra sin desarrollo dramático y articulado por una retórica tópica y austera, que, en ocasiones, resulta repetitivo y cansino. Es la música del compositor sajón la que consigue que el moralista discurso de los personajes llegue al espectador y la orquesta sonó anoche muy convincente bajo la batuta de quien es uno de los grandes maestros especializados en música barroca, Paul McCreesh.

Pero a nadie se le escapó, aunque como siempre hubiera opiniones para todos los gustos, que la original y arriesgada puesta en escena de Jürgen Flimm fue la protagonista indiscutible de la velada. Es cierto que en determinados momentos la originalidad se convertía en un surrealismo difícil de compaginar con las voces y los poco apasionados diálogos, pero no se puede negar que la escenografía, ambientada en un restaurante tremendamente chic, era elegante, llena de un estudiado y perfecto movimiento que captaba la continua atención de los asistentes.

Por otra parte, el reparto vocal respondió perfectamente a la exigente propuesta de la escena que obliga a los personajes a estar en el escenario durante toda la obra. La soprano Isabel Rey, la Belleza en este argumento alegórico, y la mezzosoprano Vivica Geneux, en su papel del Placer, fueron las más aplaudidas por el público, que premió, de esta forma, su particular triunfo, paradójicamente, frente a las dos voces que interpretaban a los ganadores, al Tiempo y al Desengaño, la mezzosoprano Marijana Mijanovic y el tenor Steve Davislim.

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