Vocalización exacta, adecuada expresión corporal, énfasis discreto, dominio del autocue, el Rey Felipe VI ha pronunciado su discurso de Navidad, serio y riguroso de fondo, certero de forma, demostrando un destacado control del medio audiovisual.
Empezando por el Rey, ha afirmado Felipe VI, todos los españoles deben ocupar el lugar que les corresponde conforme a la Constitución. Fuera de ella no hay España en paz y en libertad.
Recordó el Rey que la Constitución ha cumplido 45 años y que la voluntad general de los españoles en ella sintetizada ha permitido superar las divisiones estériles. La unidad es el esfuerzo colectivo mayor que en lo político se ha conseguido en la historia reciente de España.
En una situación como la actual, de alta crispación política, Felipe VI ha dedicado un razonado elogio a la Constitución que sitúa a nuestro país por encima de reyertas y egoísmos. Dedicó también el Rey una frase rechazando la violencia contra la mujer.
Según la Constitución aprobada en 1978 por la voluntad general del pueblo español libremente expresada, el Rey es el símbolo de la unidad y la permanencia de España y a él le corresponde arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones. Asume, además, el Monarca, la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de la comunidad hispánica y ejerce también aquellas funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
Amenazada la tranquila unidad de España por varias agrupaciones minoritarias de carácter secesionista, Felipe VI, conforme a lo que el pueblo español dispuso en la Constitución, ha reiterado a lo largo de su certero discurso su fe en la unidad de España.