el libro "la reina, muy de cerca" siembra la polémica
Lunes 03 de noviembre de 2008
Definitivamente, y mientras sea ciudadano de este dividido país, me aferro al título, que es una definición, que me facilitó mi admirado amigo Antonio de Obregón: “Lo insólito cotidiano”. Hago referencia al escándalo, con aviesas intenciones por parte de algunos columnistas, producido por las supuestas o reales manifestaciones de Doña Sofía a una periodista ducha en revuelos dignos de las secciones del y sin corazón.
Escandalizan las manifestaciones de la reina de España que, como a toda la familia real, algunos quisieran amordazar. Ciertas o no son importantísimas las opiniones de una gran dama que se siente y es por derecho la primera de las españolas.
Ignoro el “reglamento” por el que se deben regir los Monarcas y sus familiares. Pero sacando conclusiones por cuantas cosas se escriben, se escuchan, se dicen y desdicen llego a la conclusión de que los demócratas de chichinabo, los reyes deberían estar sujetos a la más indigna e injusta censura.
Pensemos que por muy alta que sea su jerarquía se trata de seres humanos.
Doña Sofía declaró que no está de acuerdo con el aborto. Si hiciésemos una encuesta comprobaríamos que son mayoría las españolas y los españoles que piensan de la misma manera que dicen y bien dicen que abortar es asesinar a un ser humano.
La Reina se muestra firme al negar el radical feminismo. No parece aceptar las cuotas de participantes en un gobierno basadas en un reparto proporcional entre hombres y mujeres. ¿Es una opinión anacrónica el decir que el tanto por ciento de gobernantes no debe ser el reparto entre hombres y mujeres? Doña Sofía pide que gobiernen hombres o mujeres no por reparto proporcional sino por su valía.
Con el “gay power” se ha topado también la española Sofía. No he leído el libro en cuestión pero dicen que acepta la unión y no el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero lo respeta.
Ya ha saltado a los espacios televisivos, radiofónicos y periodísticos este apasionante tema.
Uno, que no es especialmente proclive sino respetuoso con la monarquía se encuentra en un callejón sin salida no se me ocurre más que exclamar ¡Dios salve a la Reina!.
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