Opinión

Evo Morales y la DEA

Lunes 03 de noviembre de 2008
Muchos de los bolivianos que votaron en su momento a Evo Morales, de celebrarse hoy elecciones, seguramente variarían el sentido de su sufragio. Lógico, si se tiene en cuenta la trayectoria del líder cocalero, reconvertido ahora a Presidente de Bolivia. Con todo, hay que decir que no toda la culpa es de Morales. Una corrupción endémica, unos políticos incapaces y una situación de pobreza casi generalizada son argumentos de peso para que la población que los padece se decante en masa por soluciones desesperadas. Eso, o el voto de castigo a una clase política que nunca estuvo a la altura que la ciudadanía merecía. En cualquier caso, ahora, además de los problemas anteriormente citados, Bolivia padece uno más: su Presidente.


Entre sus logros, nacionalizaciones generalizadas, sobre todo de un sector tan crítico como el de los hidrocarburos, “guiños” para ahuyentar la inversión extranjera, como el encarcelamiento del responsable de Repsol en Bolivia, y un tremendo desgobierno interno, que se ha traducido en la revuelta de las principales regiones. Su última ocurrencia ha sido la de prohibir a la Agencia Antidroga Norteamericana –DEA- que opere en suelo boliviano; prohibición que se hace extensiva a la utilización de su espacio aéreo. Si se tiene en cuenta el pasado cocalero de Evo Morales, quizá se entienda algo mejor esta iniciativa “proteccionista”. En un país donde hasta hay un “Ministerio de Asuntos Campesinos, Indígenas y Agropecuarios”, la sustitución paulatina de los cultivos de hoja de coca debería ser una de las prioridades del Gobierno. Lejos de tal cosa, se impide a quien puede ayudar que brinde su colaboración. No cabe duda, Bolivia merece algo mejor.