Fusión de Itaú y Unibanco
Martes 04 de noviembre de 2008
Diversos especialistas han señalado que, aunque la operación se inició antes de que se comenzara la crisis mundial, la conyuntura actual ha acelerarado el proceso. De hecho, los mismos bancos así lo reconocían ayer en afirmando que "esta operación surge en un momento de grandes cambios y oportunidades en el mundo, particularmente en el sector financiero", en el comunicado hecho público. "El nuevo banco se consolida en un escenario que encuentra a Brasil y su sistema financiero en situación privilegiada, con enormes posibilidades de mejorar aún más su posición relativa en el escenario global", agrega el texto.
El anunció sorprendió al mercado financiero justo cuando Brasil comienza a sufrir los primeros síntomas concretos de la crisis, con fuerte escasez del crédito, desaceleración de la economía y disminución de la confianza de los consumidores y empresarios.
Itaú enfoca la operación como parte del movimiento de "fortalecimiento de las grandes empresas nacionales brasileñas", al estilo de lo ocurrido en otros sectores, con la ampliación de la capacidad competitiva. Itaú y Unibanco son segundo y tercero entre los bancos privados de Brasil, respectivamente. La nueva institución, "Itaú Unibanco Holding", sumará activos combinados por 575.000 millones de reales (unos 263.800 millones de dólares), con el 18% de la red bancaria de Brasil.
La cuarta empresa latinoamericana
Cifras comparadas por la consultora Economática hasta el 31 de octubre indican que el nuevo banco será la cuarta empresa latinoamericana por valor de mercado (41.323 millones de dólares), detrás de las brasileñas Petrobras (109.400 millones) y la minera Vale (67.900) y la mexicana América Móvil (54.500).
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que reiteradamente ha defendido la solidez del sistema financiero brasileño y de sus bancos en medio de la crisis, dio su espaldarazo al negocio, en palabras del ministro de Hacienda, Guido Mantega.
La fusión es favorable "en la medida en que fortalece a las instituciones" y ayuda a fluir créditos que permanecen trabados en el sistema, dijo Mántega a periodistas en Brasilia. Lula fue notificado del negocio ayer en una base aérea de Sao Paulo, cuando regresaba a Brasil de un viaje internacional, según versiones de la prensa local.
Aunque las dos instituciones "ya sean fuertes, conocidas y tradicionales, van a tener un poderío financiero mayor, además de convertirse en una de las mayores del mundo", agregó el ministro.
La operación debe ser aprobada por el Banco Central y el Gobierno de Brasil a través de organismos de regulación del mercado.
Las acciones de las dos instituciones seguirán cotizando por separado en las bolsas de Sao Paulo y Nueva York, al menos hasta que la fusión sea aprobada por las autoridades. El nuevo banco tiene "capacidad de competir en el escenario internacional" con las grandes instituciones financieras mundiales, según los socios.
En Brasil, el negocio financiero en el sector privado es dominado por el poderoso grupo Bradesco, también de capital nacional, mientras los estatales Banco do Brasil y Caixa Económica Federal dominan una buena cuota del mercado.
Entre los bancos extranjeros ha destacado por su agresiva estrategia el español Grupo Santander, que tras comprar hace año y medio al Banco Real, filial brasileña del holandés ABN Amro, se convirtió en el tercer grupo financiero del país y ha expresado su decisión de ser el primero.
El Itaú tiene una fuerte presencia en algunos países del Mercosur, especialmente en Uruguay y Argentina. También tiene operaciones en Estados Unidos, el Caribe, Europa, y Asia.
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