TRIBUNA
Jesús Carasa Moreno | Lunes 01 de enero de 2024
Turbias van las aguas, madre
turbias van mas allá se aclararán.
De nuestro cancionero.
Estuvo bien la defensa de la Constitución que hizo el Rey. Le faltó
denunciar a los que están formando un tinglado para que aceptemos “pulpo
como animal de compañía”. Pero ese no es su papel. Además, no lo
necesitamos pues ellos se denuncian, a si mismos, al día siguiente.
Es Navidad. Hablo con un amigo, compañero de antiguas correrías
laborales y comentamos, como no, la triste situación que vivimos hoy en
España. No hay tejido social, me dice. Y me recuerda la mejor calidad, a su
juicio, de los personajes que dominaban la política, la comunicación y la
economía, algunos años atrás.
Y estoy de acuerdo; pero a mi juicio, el gran problema de la España
actual y me temo que de todo el mundo occidental, es que, como ya he
repetido mil veces, el sistema de la democracia representativa, que nos ha
servido durante muchos años, necesita una profunda renovación.
Los partidos políticos, “le han buscado las vueltas” y han usurpado el
poder, que reparten, desvergonzadamente, entre sus socios. De ahí la baja
calidad de sus miembros, a los que no se les exige una mínima preparacion
administrativa o empresarial, sino lealtad al mando y disposición en la lucha
por el poder, a prueba de todo género de indignidades.
Precisamente, la abismal distancia desde su escasa preparacion hasta
la calidad de los puestos a los que son encumbrados, jamás soñados,
garantizan la total entrega y sumisión.
La democracia solo se mantiene cuando todos los participantes tienen
la disposición de atenerse, honradamente, a las mismas reglas de juego y
dirimir las eventuales diferencias de interpretación en el otro poder, en el
judicial. Ahora, el que puede, está actuando con doblez y está tratando de
pervertir al poder judicial para que aporte una interpretación sesgada de la
ley que le permita acceder a sus objetivos.
La democracia es muy fácil de pervertir, desde su interior. Tenemos
ejemplos, en Iberoamérica, cada vez mas frecuentes, de perversión de
regímenes democráticos convertidos, desde las propias instituciones, en
dictaduras de esencia comunista. Y este modelo, con grupo Puebla o sin
grupo Puebla, parece que es el modelo a seguir.
Zapatero, lider con pretensión de liderazgo en ese grupo Puebla,
autotitulado, por supuesto, “progresista”, dio algunos primeros pasos, mas
bien zancadas, abriendo el camino por el que el socialismo español, actual,
ha decidido transitar.
Y tienen a su favor que el pueblo español, en contra de lo que
pretenden algunos, es un pueblo paciente, pacifico y muy fácil de manejar. Y
hasta de chulear diría yo.
Cervantes nos retrató certeramente; pero tambien estuvo afortunado
aquel que, refiriéndose al Cid, dijo: ¡Dios que buen vasallo si hubiera buen
señor!. No se si estaba en su mente, pero, el dicho bien pudo acuñarlo
pensando en el pueblo español entero, cuyo estado de ánimo, de aparente
frivolidad, recogió, tambien, certeramente, aquel que dijo: Cuando el español
canta o está jodido o poco le falta.
Y si no os basta, ahí tenemos a las “chirigotas de Cadiz”, genial y
despectivo aguijón del pastueño pueblo español hacia el que le manda.
Un ejemplo:
Los políticos son muy mentirosos,
siempre dicen una cosa y luego hacen otra
nos prometen el oro y el moro
y luego nos dejan tirados.
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