Análisis
Martes 04 de noviembre de 2008
De hecho, desde América Latina se ha seguido de cerca la carrera presidencial y, lo cierto es que, a pesar de los recelos de muchos países por la postura de Obama respecto a los TLC, la mayoría de los presidentes latinoamericanos se postulan a favor del candidato demócrata. El presidente brasileño, Inazio Lula da Silva, ha afirmado que "de la misma manera que Brasil eligió a un metalúrgico, Bolivia a un indígena [Evo Morales], Venezuela a [Hugo] Chávez y Paraguay a un obispo [Fernando Lugo], creo que será una cosa extraordinaria si en la mayor economía del mundo un negro es elegido presidente''.
El mismo Hugo Chávez, que el domingo aseguraba en su programa Aló, Presidente! que desea entablar un diálogo “con el negro (Obama)”, cuya victoria, el mandatario venezolano consideraba más que segura.
Obama, de hecho, ha asegurado durante la campaña que el diálogo y la búsqueda de consensos serán claves en su política exterior y, respecto a América Latina, esto se puede traducir en un acercamiento a países como Venezuela o, incluso Cuba. En lo que respecta al primero, el demócrata se ha comprometido a reunirse “sin condiciones” con cualquier líder latinoamericano ya que “para los Estados Unidos no sólo es importante hablar con sus amigos, sino también con sus enemigos”. Dicho esto, Obama también se ha mostrado muy crítico con las “tendencias despóticas” de Chávez.
Respecto a Cuba, el demócrata ha anunciado un cambio de política que se traduciría en el mantenimiento del embargo, pero en la disminución de las restricciones de viajes de cubanos a la isla. Obama, que considera que la política de los EEUU al respecto en los últimos 40 años ha fracasado, opina que "es hora para una nueva estrategia. No hay mejores embajadores para la libertad que los cubanoamericanos".
El demócrata también ha dejado claro que el “necesario” acercamiento a Latinoamerica no es óbice para mantener claros los principios que rigen la política estadounidense, basada en la promoción de la democracia, el fomento del crecimiento económico y la asistencia financiera.
McCain, por su parte, se ha mostrado muy crítico con la postura pro-diálogo de su contrincante y ha asegurado que sólo se sentará a hablar con los Castro cuando “vacíen las prisiones" de prisioneros políticos y convoquen elecciones”.
Los TLC
John McCain, ha centrado gran parte de su campaña respecto a América Latina en la defensa de los TLC, en general, y de la firma –aún pendiente- del pacto comercial con Colombia, en concreto. De hecho, el republicano visitó Colombia, además de México, a principios del verano. El ex militar ha aprovechado esta circunstancia para atacar a Obama, a quien acusa de no haber viajado nunca a la región.
Precisamente Colombia y México son los dos países de la zona que más protagonismo han tenido durante la campaña. El primero por la cuestión del TLC, que lleva casi dos años paralizado en el Congreso de los EEUU, por la oposición demócrata a la firma. El Partido demócrata se niega a sacar adelante el proyecto hasta que el Gobierno colombiano no se comprometa a garantizar la seguridad de los sindicalistas de su país.
La firma del Tratado ha sido, sin embargo, una de las grandes apuestas del Gobierno de Bush, como muestra de agradecimiento a Álvaro Uribe, el único líder latinoamericano que ha seguido las máximas del futuro ex presidente. Sea como sea, resulta paradójico, cuanto menos, que, como afirman los republicanos, “el mayor aliado hasta el momento de los EEUU en América Latina, no tenga un TLC, mientras otros países sí lo tienen.
México, el gran vecino, ha sido el otro país latinoamericano que ha estado presente en la campaña presidencial. Obama ha criticado el abandono de Bush al país y ha prometido, en compensación, el fomento de una relación estratégica con el mismo. Una vez más, es el TLC el asunto que más preocupa al Gobierno de Felipe Calderón, ante el anuncio del demócrata de que, en caso de ganar, revisará los acuerdos comerciales.
TEMAS RELACIONADOS: