Con más apuros del esperado, el Atlético de Madrid ha impuesto la lógica este sábado festivo al imponerse al Lugo por 1-3 para acceder a los octavos de final de la Copa del Rey.
Con Memphis Depay como jugador diferencial, el equipo de Diego Simeone evitó el batacazo ante el cuadro de Primera Federación que dio guerra durante varios minutos.
Tras su dura derrota ante el Girona que le alejó considerablemente de LaLiga, el Atlético de Madrid volvía a competir tres días después. En un ambiente festivo por ser el día de Reyes, Simeone optó por las rotaciones con la principal presencia de Javi Galán, un jugador que apenas ha jugado esta temporada.
La Copa jugó una mala pasada al conjunto colchonero hace precisamente tres años ante el Cornellà que logró dar la campanada en la segunda ronda de la Copa del Rey 2020/2021. Una competición que a partido único es más emocionante y da más opciones a los modestos. Una misión que impidió de manera fugaz la escuadra visitante al marcar el 0-1 en el 2’. Desplazamiento en largo al área para Galán que cedió el cuero a Correa para que empujara a placer en el segundo palo.
En un tramo inicial con poco ritmo y sin un dominador en el juego, el elenco de Madrid generó una ocasión merced a un error en la retaguardia local. Centró Galán que despejó mal Pérez y el neerlandés estuvo impreciso al irse desviado su golpeo en zona franca.
El delantero de Países Bajos sumó una nueva ocasión minutos después. Centró Molina desde el perfil izquierdo al primer palo para él cuyo cabezazo a bocajarro se fue por arriba de la portería gallega. La réplica gallega llegó de un golpeo frontal de Jozabed muy alto de la meta atlética.
Antonetti tuvo la más clara en el 34. Centró el 20, peinó Quintana y el centrocampista recibió en el interior del área y su chut cruzado lo despejó Giménez cerca de la línea de gol.
El choque se calentó por una falta por detrás de Quintana a Riquelme que provocó una tangana de pocos segundos. González Fuertes sacó amarilla a él y a Azpilicueta.
El Lugo encontró premio a su insistencia ofensiva igualando el partido. En una acción en la que Tabuaço estuvo cerca de hacer penalti a Azpilicueta, el balón en largo del portero local lo controló Antonetti en la frontal del área, regateó a Soyuncu y armó el tiro con su zurda al lado izquierdo de Oblak para desatar la locura del Anxo Carro.
El Atlético subió su ritmo de juego en busca del 1-2. La primera ocasión tras el tanto encajado fue de Riquelme que no acertó con su disparo frontal al marcharse desviado. Con dudas y con un Lugo crecido, el club colchonero se marchaba a vestuarios.
Simeone buscó la mejora en el juego del Atlético. Para este cometido, hizo una triple permuta: entraron Griezmann, Koke y De Paul por Correa, Riquelme y Soyuncu. Los cambios no cambiaron las sensaciones del final del primer periodo, con un Lugo osado a por la primera sorpresa del día de Reyes.
El combinado rojiblanco, impreciso en su juego colectivo, no conseguía imponer su superioridad con el balón. Incómodo, el cuadro gallego prolongó su peligro a balón parado en un saque de esquina en el que el testarazo de Castrín tocó en el travesaño y lo despejó Giménez sobre la línea de gol en el 55’.
El propio Castrín rechazó un disparo frontal de Griezmann en el 59’ en un tramo donde el ‘Atleti’ comenzaba a tener más presencia en campo local.
En la siguiente aproximación rojiblanca, el equipo de Primera División asestó un duro golpe al Lugo. Jugada vertical en la que Koke filtró un pase entre líneas a Depay que esclareció la ocasión con un recorte hacia dentro para superar a Tabuaço con un tiro cruzado que intentó despejar Jean sin éxito al colarse dentro de la portería.
Tras el tanto del ariete neerlandés, ambos entrenadores movieron los banquillos. Simeone introdujo a Llorente por Saúl y Alves a Aranda por Quintana. El mediocentro español entró para asentar el dominio madrileño en la zona de creación para evitar pérdidas y retar a su rival a subir su presión para encontrar espacios.
El 1-2 hizo daño al conjunto de Primera Federación, que bajó su ímpetu y careció de precisión con el balón. A su vez, el Atlético dejó las dudas y buscaba cerrar el partido lo antes posible. Giménez tuvo la oportunidad en un balón aéreo que remató fuera.
La profundidad por el flanco derecho volvió a ser determinante para acariciar el pase a octavos. Molina asistió a Llorente que cedió el cuero a Depay y este firmó su doblete con un derechazo al lado derecho de Tabuaço. Fue la última acción del exjugador del Barcelona que dejó su lugar a Morata y con una actuación que espera ser un punto de inflexión en su estado de forma.
El 1-3 dejó el choque visto para sentencia. Con menos ritmo, sin ocasiones, el tramo final fue un trámite para un Atlético que guardó energías para la Supercopa de España, con el derbi madrileño el próximo miércoles en semifinales.
Morata, que completó un gran partido ante el Girona, quería estrenarse en la competición copera y se quedó cerca en el 89’ al impactar su chut frontal en el travesaño de la portería lucense. Fue la última llegada de un Atlético que sufrió en la primera mitad y que deberá mejorar si quiere eliminar al Real Madrid en Arabia Saudí.