Sociedad

Desvelado el misterio tras la extinción del primate más grande de la historia

Impresión artística de un grupo de G. blacki dentro de un bosque en el sur de China. (Foto: García/Joannes-Boyau (Universidad Southern Cross.).

ANTROPOLOGÍA

E.I. | Miércoles 10 de enero de 2024

Un equipo de investigadores chinos, australianos y estadounidenses ha desentrañado el misterio tras de la extinción del Gigantopithecus blacki, una especie de simio gigante que una vez deambuló por las llanuras kársticas del sur de China, alcanzando los tres metros de altura y pesando 250 kilogramos.

Este antepasado humano lejano, que se extinguió entre hace 295.000 y 215.000 años, ha dejado pocas pistas sobre las razones de su desaparición, conservando alrededor de 2.000 dientes fosilizados y cuatro mandíbulas como únicos vestigios de su existencia.

La investigación, publicada en la revista Nature, destaca que la extinción de esta especie, considerada el primate más grande que caminó sobre la Tierra, se debió a la incapacidad para adaptar sus preferencias alimenticias y comportamientos, así como a la vulnerabilidad a los cambios climáticos que sellaron su destino.

"La historia de G. blacki es un enigma en paleontología: ¿cómo podría una criatura tan poderosa extinguirse en un momento en que otros primates se estaban adaptando y sobreviviendo? La causa no resuelta de su desaparición se ha convertido en el Santo Grial en esta disciplina", señala el paleontólogo y coautor principal, Yingqi Zhang, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias (IVPP).

El proyecto, que abarcó 22 sitios de cuevas en la provincia de Guangxi en el sur de China, reveló evidencia concluyente sobre la extinción del gigante simio. La clave de este estudio fue la datación. "Es un logro importante presentar una causa definida para la extinción de una especie, pero establecer el momento exacto en que una especie desaparece del registro fósil nos brinda un marco temporal para una reconstrucción ambiental y una evaluación del comportamiento", explica la coautora principal, Kira Westaway, de la Universidad Macquarie.

Se aplicaron seis técnicas de datación a los sedimentos y fósiles de las cuevas, generando 157 edades radiométricas. Estas se combinaron con ocho fuentes de evidencia ambiental y conductual y se aplicaron a 11 cuevas que contenían evidencia de G. blacki y a 11 cuevas de una edad similar donde no se encontró evidencia de la especie.

La datación por luminiscencia, respaldada por la datación de series de uranio (US) y resonancia de espín de electrones (US-ESR) de los propios dientes de G. blacki, fue la técnica principal. "Al datar directamente los restos fósiles, confirmamos que su edad se alinea con la secuencia de luminiscencia en los sedimentos que los rodeaban, brindándonos una cronología completa y confiable para la extinción de G. blacki", dice el geocronólogo de la Universidad Southern Cross, Profesor Asociado Renaud Joannes-Boyau.

Utilizando análisis detallados de polen, reconstrucciones de fauna, análisis de isótopos estables de los dientes y un análisis minucioso de los sedimentos de la cueva a nivel microscópico, el equipo estableció las condiciones ambientales que llevaron a la extinción de G. blacki. Luego, mediante análisis de elementos traza y textura de desgaste dental (DMTA) de los dientes de los simios, modelaron el comportamiento de G. blacki durante su florecimiento en comparación con su declive.

"Los dientes proporcionan una visión asombrosa del comportamiento de la especie, indicando estrés, diversidad de fuentes de alimentos y comportamientos repetidos", comenta el Profesor Asociado Joannes-Boyau.

Vista de dron de la montaña Mulan | Yingqi Zhang (IVPP-CAS)

Los hallazgos revelan que G. blacki se extinguió entre hace 295.000 y 215.000 años, mucho antes de lo que se creía anteriormente. Antes de este tiempo, la especie prosperaba en un bosque rico y diverso.

Entre hace 700.000 y 600.000 años, el entorno se volvió más variable debido al aumento en la intensidad de las estaciones, provocando un cambio en la estructura de las comunidades forestales.

Los orangutanes (género Pongo), parientes cercanos de G. blacki, adaptaron su tamaño, comportamiento y preferencias de hábitat a medida que las condiciones cambiaban. En comparación, G. blacki dependía de una fuente de alimentos menos nutritiva cuando sus preferencias no estaban disponibles, disminuyendo la diversidad de su dieta. El simio se volvió menos móvil, tuvo un rango geográfico reducido para buscar alimentos y enfrentó estrés crónico y una disminución en su número. "G. blacki era el especialista por excelencia, en comparación con adaptadores más ágiles como los orangutanes, y esto finalmente condujo a su desaparición", señala Zhang.

"Con la amenaza de un sexto evento de extinción masiva acechándonos, hay una necesidad urgente de entender por qué las especies se extinguen. Explorar las razones de extinciones pasadas no resueltas nos brinda un buen punto de partida para entender la resistencia de los primates y el destino de otros animales grandes, tanto en el pasado como en el futuro", concluye Westaway.

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