Opinión

Cuidar al enfermo

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 13 de enero de 2024

Han pasado las Navidades , unas fechas en las que hemos querido olvidar cualquier tristeza con una inconsciencia propia de una sociedad enferma, y hemos echado en la mochila los padecimientos de tantas personas que padecen sufrimiento psicológico y emocional. Personas que en muchas ocasiones las tenemos muy cerca, incluso en nuestras familias, y que llevan ese sufrimiento en ellas mismas o en personas queridas como padres, hijos o hermanos.

Por eso la Iglesia española nos llama a reflexionar sobre este delicado tema y lo hace con una campaña que se iniciará el próximo 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes, con la Jornada del Enfermo, a nivel mundial, y que se cerrará el 5 de mayo con la Pascua del Enfermo.

Una campaña, que bajo el lema “Dar esperanza en la tristeza” tiene como objetivo urgente, como ya hemos dicho, promover la reflexión sobre el aumento de las personas que padecen sufrimiento psicológico y emocional. Y no es una preocupación baladí pues España encabeza la lista de países que más ansiolíticos consumen, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud de 2022, del Ministerio de Sanidad. Ante este dato, la Iglesia española, a través de su departamento de Pastoral de la Salud, nos invita a reflexionar sobre las causas y modos de acompañar a estas personas pues el objetivo es tomar conciencia teniendo en cuenta que “no se trata de una enfermedad mental en el sentido que comúnmente le damos a este término” sino para “centrarnos en el cuidado y acompañamiento de las personas que padecen este sufrimiento que se manifiesta en la tristeza, la pena, el desánimo o la ansiedad”.

Recordamos aquí también, el documento que en noviembre de 2020 publicó el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede en el que bajo el título “Acompañar a personas con sufrimiento psicológico en el contexto de la pandemia covid-19”, se nos señalaba cómo “para la Iglesia, la salud no sólo se refiere al cuerpo, sino sobre todo a la integralidad de la persona con todos sus componentes psicológicos, sociales, culturales, éticos y espirituales”. Asimismo, en la presentación de la campaña, se han querido recordar las palabras de FRANCISCO en su Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio”. Entonces el Papa nos decía: “Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta, pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias”.

Cuidemos pues al enfermo, pero no nos olvidemos de las personas que les atienden, que en muchas ocasiones tienen que abandonar temporalmente su domicilio para acudir al de sus padres que viven lejos para que estos reciban una atención basada en el cariño y el amor. Unos traslados que ahondan aún más en ese sufrimiento psicológico.

Además, por favor, no nos olvidemos tampoco de aquellos familiares que pasan sus últimos años en residencias y que desgraciadamente, en muchas ocasiones, se han convertido en aparcamientos humanos, con pocas o ninguna visitas de aquellos a los que les dieron vida.

Por eso, tenemos que dar “Esperanza en la tristeza” y convertirnos en primeras ayudas para aquellos enfermos y familiares de los mismos que más nos necesitan.