La evidencia de que la inflamación en la artritis psoriásica no se limita a la piel y las articulaciones de estos pacientes, sino que también involucra al sistema cardiovascular, se ha defendido en las sesiones de trabajo del congreso de la Alianza Europea de Asociaciones de Reumatología (EULAR), celebrado en Milán (Italia).
La doctora Nienke Kelinrensink, del Departamento de Reumatología e Inmunología Clínica en Utrecht (Países Bajos), fue la portavoz de esta investigación que publica Annals of the Rheumatic Diseases.
Estos científicos utilizaron tomografía por emisión de positrones/tomografía computarizada (PET/CT) en 75 personas con artritis psoriásica periférica activa y las comparó con un grupo de 40 voluntarios con melanoma, sin metástasis y que no recibían inmunoterapia ni controles antiinflamatorios.
La conclusión principal de este trabajo es que la inflamación vascular aórtica aumenta en personas con artritis psoriásica en comparación con el grupo control.
Esta asociación siguió siendo significativa después de que los investigadores ajustaran los datos para tener en cuenta el impacto del sexo, la edad, el índice de masa corporal y la presión arterial media.
El aumento de la inflamación vascular fue constante en los diferentes segmentos medidos, incluido el arco aórtico, la aorta ascendente, descendente, suprarrenal e infrarrenal.
Para calcular la incidencia y prevalencia, los investigadores utilizaron datos de los Registros de salud electrónicos de unos 22 millones de personas en Reino Unido. Posteriormente, modelaron las tendencias temporales y la variación.
Así, entre los años 2000 y 2019 realizaron un nuevo diagnóstico de una o más enfermedades autoinmunes en un total de 978.872 personas.
En conjunto, los 19 trastornos autoinmunes estudiados afectaron al 10,2 % de la población (13,1 % de las mujeres y al 7,4 % de los hombres).
Asimismo, destacan que las tasas de incidencia de enfermedades autoinmunes, estandarizadas por edad, aumentaron un 4 % durante el tiempo que duró el estudio, con tasas similares tanto en hombres como en mujeres.
Los mayores incrementos se observaron en la enfermedad de Graves, celiaquía y el síndrome de Sjögren, cuya incidencia se ha duplicado en las últimas dos décadas.
Durante el mismo periodo, la incidencia disminuyó significativamente en la tiroiditis de Hashimoto y la anemia perniciosa. Cuando los científicos examinaron las tendencias en los datos, encontraron un gradiente socioeconómico en varias patologías, entre ellas la enfermedad de Graves, la anemia perniciosa, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico.
Subrayan que observaron variaciones estacionales para la diabetes tipo 1 y el vitíligo, que se diagnostican con mayor frecuencia en invierno y verano, respectivamente.
Los trastornos autoinmunes -en opinión de Nathalie Conrad, del Departamento de Salud Pública de KU Leuvenin (Bélgica)- se asocian comúnmente entre sí, en particular el síndrome de Sjögren, el lupus eritematoso sistémico y la esclerosis sistémica.
Los pacientes con diabetes tipo 1 también tienen tasas significativamente más altas de enfermedad de Addison, celíaca y tiroidea, y la esclerosis múltiple tiene bajas tasas de coexistencia con otras enfermedades autoinmunes.
Estos resultados sugieren que la carga de enfermedades autoinmunes aumenta con el tiempo. Un posible factor podría ser la conciencia sobre algunas afecciones que haya aumentado durante el periodo del estudio, junto con mejores prácticas de codificación y un diagnóstico más temprano.
Otra posibilidad que podría deducirse de las disparidades socioeconómicas, estacionales y regionales observadas -sostienen-, es que los factores ambientales podrían estar implicados en la patogénesis de la enfermedad.
La artritis psoriásica es una forma de artritis que afecta a algunas personas con psoriasis, una enfermedad que provoca manchas rojas en la piel cubiertas con escamas plateadas.
Como explican especialistas de Mayo Clinic, la mayoría de las personas tienen psoriasis antes de que se les diagnostique artritis psoriásica. Sin embargo, para algunos los problemas en las articulaciones comienzan antes o al mismo tiempo que aparecen las manchas en la piel.
El dolor, la rigidez y la hinchazón de las articulaciones son los principales signos y síntomas de la artritis psoriásica. Pueden afectar cualquier parte del cuerpo, lo que incluye las yemas de los dedos y la columna vertebral, y pueden ser de leves a graves. Tanto en la psoriasis como en la artritis psoriásica, los brotes de la enfermedad pueden alternar con períodos de remisión.
Si bien no existe todavía curación, el tratamiento terapéutico intenta controlar los síntomas y evitar el daño en las articulaciones. Sin tratamiento, la artritis psoriásica puede ser incapacitante.