El meta avisó al colegiado durante la primera hora en varias ocasiones de que estaba recibiendo dichos insultos hasta que se hartó de la situación. Maignan se marchó al vestuario y el resto de sus compañeros le siguió.
Cuatro minutos después, en el 38 de la primera mitad, con 0-1 en el marcador en favor de los 'rossoneri' y algunos de los jugadores del Udinese pidiendo explicaciones a su propia afición, Maignan y el resto de jugadores del Milan volvieron al campo y el colegiado reanudó el encuentro.
El árbitro avisó de que, en caso de nuevos insultos racistas, el partido sería suspendido definitivamente.
A los pocos segundos de la reanudación, el Udinese empató el duelo.