Editorial

La preocupación de Sánchez ante la legislatura más incierta

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 23 de enero de 2024

Desde la fábrica propagandística de Moncloa se propaga la preocupación del Gobierno ante la dificultad para consumar la legislatura. El mejor antecedente se produjo en el reciente debate sobre los tres decretos, con negociaciones con Junts hasta última hora tras las bambalinas. En el PSOE preocupa que se repita el esperpento y que las propuestas del Ejecutivo sean tumbadas en el Parlamento y, en especial ahora, ante la próxima tramitación de los presupuestos generales del Estado.

Pero la realidad es que sólo Puigdemont y Pablo Iglesias son capaces de vapulear a Pedro Sánchez en el Congreso. Porque sus otros socios legislativos, ERC, el PNV y el Bng, apuestan por agotar la legislatura, a sabiendas de que obtendrán más protagonismo y beneficios políticos con un “Gobierno progresista”. Pero Junts y Podemos han decidido poner a Sánchez contra las cuerdas cada vez que presente alguna propuesta legislativa. El prófugo de Waterloo, porque no se fía del líder del PSOE y no cejará hasta que la amnistía le absuelva definitivamente. El fundador de Podemos, porque quiere cobrar las muchas deudas pendientes con el presidente y, sobre todo, con Yolanda Díaz, la gran traidora.

Y, en efecto, Puigdemont ya ha anunciado la condición para que el PSOE cuente con su apoyo. Debe negociar en Waterloo “cualquier iniciativa” antes de que el Gobierno la presente en el Parlamento. Y es previsible, que pondrá numerosas objeciones ante la aprobación de los presupuestos. Primero, porque Junts es un partido de derechas, que no “progresista”, y no parece estar dispuesto a avalar las medidas económicas comunistas que plantea Sumar. Y, Podemos, por lo contrario. Porque esas medidas nunca serán suficientemente comunistas y porque las propone Yolanda Díaz.

El debate de los presupuestos, así, supondrá una tortura para Pedro Sánchez. Se trata de la ley más importante de la legislatura. Una derrota en el Parlamento supondrá una auténtica bofetada política para el Gobierno. El líder del PSOE tendrá que asumir más que nunca la realidad de la debilidad de su Gobierno, la debilidad parlamentaria de la que depende su supervivencia política. Será la gran prueba de fuego para saber si, en efecto, es capaz de aguantar la entera legislatura. Aunque, como siempre ha demostrado, es capaz de ceder, ceder y ceder en todo lo que quiera Puigdemont, por muy anticonstitucional que sea, para obtener sus 7 escaños de oro. Otra cosa es Pablo Iglesias. Que espera pacientemente en la trinchera. En todo caso, el Gobierno se enfrenta a la legislatura más incierta de la democracia. Porque así lo ha querido Pedro Sánchez para seguir en La Moncloa.