El Diario El Mundo ha acertado al titular su primera página: “El PSOE crea la figura de terrorismo light a medida de Puigdemont”. Tal vez exagerando un pelín, cierto destacado tertuliano audiovisual añade: “Si Puigdemont, hubiera cometido un delito común, asaltar un banco a mano armada, Pedro Sánchez habría introducido en la Ley de Amnistía la salvedad necesaria para que el prófugo se beneficiara también al ser amnistiado”.
El líder socialista necesitó para la investidura y necesita para la aprobación de decretos y leyes en el Congreso de los Diputados a los seis escaños de Bildu, por eso ha entregado al partido proetarra la alcaldía navarra y otras prebendas que desconocemos. Pedro Sánchez necesitó y necesita los cinco escaños del PNV y ha concedido al partido derechista y separatista vasco, ventajas económicas sustanciosas. Pedro Sánchez necesitó y necesita a los quince partidos refugiados en Sumar y les ha premiado con una vicepresidencia del Gobierno y varios ministerios. Pedro Sánchez necesitó y necesita los catorce escaños de ERC y de Junts, así que se ha comprometido a satisfacer la deuda de la Generalidad de 14.000 millones de euros y a aprobar una Ley de Amnistía que permita al prófugo y golpista, con impregnación terrorista, Carlos Puigdemont, regresar en triunfo a Cataluña, sin pasar por el calvario de la cárcel, el juicio y el indulto.
Así que claro, no iba a quebrar la maniobra dejando que un juez sorteara el proceso por el amnistiado intento de golpe de Estado, sentando en el banquillo a Puigdemont, acusado de presunta actividad terrorista. El líder socialista se ha ocupado enseguida de crear una figural insólita -la de terrorismo light- para que Carlos Puigdemont respire tranquilo y mantenga el apoyo parlamentario al PSOE sanchista.
Son ya varios los comentaristas serios que no llaman exigencias a los acosos de Puigdemont a Sánchez. Los llaman chantajes. El presidente Sánchez, y con él España, está sometido al implacable chantaje de un prófugo de la Justicia al que se persigue por un presunto delito de rebelión y golpe de Estado, y también por actos de terrorismo