García Ortiz, que ha tomado este miércoles posesión de su cargo renovado como fiscal general del Estado, ha puesto en valor la "imparcialidad" y también la "apariencia de imparcialidad" de los fiscales.
Como ya dejó claro en su última comparecencia en el Congreso, el fiscal general, a quien parte de la carrera reprochó que no se pronunciase sobre la ley de amnistía, ha asegurado que se mantendrá siempre "en el espacio de lo jurídico", lejano a la "contienda mediática" y a la "polémica".
García Ortiz, que también ha vuelto a reclamar "lealtad institucional" a "todos los poderes públicos" sin que "se puedan ignorar o suplantar a conveniencia", ha mencionado algunos de los proyectos que quiere impulsar en su segunda etapa como fiscal general y ha invitado a todos los fiscales "que quieran sumar trabajo" a unirse.
Ahora bien, ha advertido a quienes busquen en la Fiscalía un lugar para "su mera proyección personalista" y "otros réditos que no sean profesionales", que no tendrán "cabida en este renovado camino", y ha aseverado que a la Fiscalía "se acude a trabajar" para "servir a todos" los ciudadanos, "con independencia de su ideología".
El fiscal general ha anunciado que impulsará "una batería de circulares e instrucciones para unificar criterios" e "incrementar la autonomía" de la institución, y ha indicado que ya están avanzadas varias de ellas, relativas a la doctrina en torno a delitos como prevaricación o malversación.
Su objetivo también es -ha proseguido- "reforzar el sistema de controles y contrapesos de la institución" y abordar "el sistema de discrepancias en el seno de la Fiscalía", y también ha anunciado la incorporación de nuevas fiscales a la Secretaría Técnica y a algunas unidades especializadas.