La selección francesa de balonmano volverá a pelear, diez años después, por el título continental tras certificar este viernes su clasificación para la final del Europeo de Alemania, al imponerse en la prórroga por 34-30 a Suecia, que llegó al último minuto del tiempo reglamentario con una renta de dos goles (25-27).
Una situación que nadie hubiera podido imaginar tras los seis goles de desventaja (17-11) con los que el equipo escandinavo, el todavía vigente campeón de Europa, llegó al descanso.
Pero si en la primera parte el guardameta francés Samir Bellahcene se convirtió en el gran protagonista del encuentro con sus ocho paradas, en la segunda todos los focos se centraron en el cancerbero sueco Andreas Palicka, que replicó al portero galo con otras ocho paradas, incluidas, tres a lanzamiento de penalti.
Intervenciones que fueron ajustando cada vez más y más el entramado defensivo del equipo sueco, que se vio beneficiado por el excesivo descanso que el preparador francés Guillaume Gille concedió a Dika Mem.
Sin el jugador el Barça, que cerró la primera parte con cuatro dianas, sobre la pista la selección francesa vio como en apenas ocho minutos la renta de seis tantos con las que se marchó al descanso se quedó en tan sólo un gol.
Una remontada que obligó a Mem a volver con urgencia a la pista, pero ya nada era igual porque el conjunto sueco, cada vez más crecido, logró cerrar todos los caminos al gol al lateral francés, como atestiguaron los dos único tantos que el azulgrana anotó en el resto del encuentro.
Todo lo contrario que el central sueco Felix Claar que asumió por completo toda la responsabilidad ofensiva en el conjunto, que de la mano del central del Magdeburgo alemán, autor de nueve dianas, no sólo igualó la contienda, sino que llegó al último minuto con une ventaja de dos goles (25-27).
Un tiempo en el que Francia, la vigente campeona olímpica, pareció condenada a la derrota tras parecer que perdía el balón, pero los colegiados pese a las protestas de los jugadores suecos, no entendieron que el balón se marchó fuera tras tocar en Nedim Remili.
Decisión que permitió al conjunto francés continuar con la posesión, lo que no desaprovechó para ajustar todavía más el tanteador (26-27) con un gol del extremo Yanis Lenne a menos de treinta segundos para la conclusión.
Segundos finales en los que Suecia perdió la oportunidad de sellar su pase a la final, tras ver como los colegiados señalaban pasos al central Jim Gottfridsson, concediendo a Francia la posibilidad de empatar.
Una igualada que llegó con el reloj ya a cero y con un impresionante lanzamiento de golpe franco de Elohim Prandi, unos de los jugadores con un disparo más duro del panorama internacional, que llevó el partido a la prórroga (27-27) con un descomunal trallazo.
Varapalo del que no se repuso el conjunto sueco no sólo destrozado anímicamente, sino al que de repente apareció todo el cansancio acumulado a lo largo del campeonato.
Con la cabeza nublada y las piernas cansadas, el equipo escandinavo se desmoronó por completó como reflejó el único tanto que firmó en la primea parte de la prorroga, en la que Francia con la moral por la nubes hizo valer la exuberancia física de jugadores como Dylan Nahí, que con tres goles consecutivos rompió la contienda (30-27).
Diferencia que Suecia, con la cabeza todavía puesta en ese fatídico minuto final, no tuvo ninguna opción de enjugar, propiciando el triunfo (34-30) de Francia, que diez años después volverá a pelear por el título continental.
30 - Suecia: Palicka; Pettersson (-), Lagergren (1), Darj (5), Carlsbogard (3), Gottfridsson (4) y Wanne (5) -equipo inicial- Thulin (ps), Karlsson (-), Claar (9), Pellas (-), Bergendahl (-), Sandell (2), Nilsson (-), Johansson (1) y Wallinius (-)
Marcador cada cinco minutos: 3-3, 6-4, 11-5, 13-8, 15-10 y 17-11 (Descanso) 18-15, 19-18, 21-19, 22-22, 24-25 y 27-27 (Final) 30-28 (1ª parte prórroga) 34-30 (Final prórroga)
Árbitros: Nikolov y Nachevski (MKD). Excluyeron por dos minutos a Descat, Luka Karabatic, Fabregas y Konan por Francia; y a Carlsbogard por Suecia.
Incidencias: Primera semifinal del Europeo de balonmano de Alemania disputada en el Lanxess Arena de Colonia ante 19.750 espectadores.