Una gris versión del París Saint-Germain se topó con el Brest, una de las revelaciones de la Ligue 1 que no se amilanó a pesar de verse con dos goles de desventaja y se llevó un punto del Parque de los Príncipes por primera vez en su historia en la Ligue 1.
Ni Kylian Mbappe, excesivamente precipitado y desacertado, ni Randal Kolo Muani, al que le faltaron balones, fueron capaces de desequilibrar el encuentro y evitar un tropiezo que cortó la buena línea del conjunto de Luis Enrique que afrontó la fecha con cinco triunfos seguidos entre todas las cometiciones.
No pone en peligro el liderato del campeón en esta decimonovena jornada. El Niza ganó y recorta. Pero la distancia es aún de seis puntos.
El rival de la Real Sociedad en la Liga de Campeones ha perdido determinación. Acabó fuera de sí el cuadro de Luis Enrique, con un jugador menos por expulsión de Bradley Barcola en el tiempo añadido.
Desquiciado tras perder una ventaja de dos goles, el empate fue un triunfo para el Brest que llevaba catorce derrotas seguidas en los cara a cara con el cuadro parisino que disfrutó en la primera parte de la inspiración de Marco Asensio que intervino en los dos goles.
Dio la sensación de resolver el choque en siete minutos de inspiración antes del descanso. En el 37, Asensio definió a la perfección un buen centro por alto de Barcola y en el 45, el exjugador del Real Madrid tiró a gol, lo desvió el Marco Bizot y Kolo Muani recogió el rechace y lo envió a la red.
No decayó el Brest, un equipo transformado este curso y que, lejos de pujar por la permanencia como en años anteriores, está instalado en la parte alta. Llegó al Parque de los Príncipes impulsado por seis triunfos seguidos, cuatro en la Ligue 1, su mejor racha en más de dos años.
Es tercero el cuadro de Eric Roy a solo tres puntos del Niza y a nueve del PSG que amenazó al inicio de la segunda parte con un tiro de Pierre Lees Melou que desbataró Gianluigi Donnaruma.
El gol llegó dos después, en una acción coral que dejó en evidencia a la zaga local. Romain del Castillo envió el balón a Mahdi Camara que disparó a puerta. Rozado por Danilo Pereira se envenenó y superó a Donnarumma.
Se salvó el Brest después, en una ocasión de Barcola que rozó el palo. No culminó el líder y lo pagó. A diez del final, una gran jugada visitante supuso el empate. Una incursión por la izquierda de Matías Satriano, que centró, túnel sobre Danilo Pereira, incluido, que de tacón, culminó Mathias Pereira Lage.
El Inter, con un tanto de Lautaro Martínez, recuperó el liderato de la Serie A tras derribar 0-1 al Fiorentina, que desperdició un penalti en las botas de Nico González para empatar el encuentro en el último cuarto de hora.
El Inter jugó con fuego y estuvo a punto de quemarse. Rozó el pinchazo por especular con el resultado. Se echó atrás durante casi todo el encuentro y cedió el dominio al Fiorentina, muy inocente en los últimos metros. Y, con un cabezazo de Lautaro a la salida de un córner, sentenció el partido.
El pinchazo del Juventus (1-1 ante el Empoli), dio una oportunidad al Inter para recuperar el liderato que perdió hace tres jornadas. Entre la tercera y la vigésima, gobernó con mano de hierro la Serie A, pero el partido aplazado ante el Atalanta dio una oportunidad a la 'Vecchia Signora' de ocupar un hueco del que apenas ha disfrutado un par de semanas.
Y eso que el Inter no tenía un compromiso sencillo. El Fiorentina, pese a sus dos últimos pinchazos consecutivos (derrota ante el Sassuolo y empate con el Udinese), es un firme candidato a terminar el curso en uno de los seis puestos con acceso a Europa. Sus altibajos en los últimos duelos exigían una reacción de los hombres de Vincenzo Italiano.
Como consecuencia de esa necesidad, el Fiorentina consiguió hacerse con el gobierno de la pelota. Sobre todo durante la primera parte. Al Inter tampoco le importó. Jugó a otra cosa, a afilar sus puñales para despedazar a base de fogonazos a su rival con Lautaro Martínez y Marcus Thuram, los más insistentes y verticales.
En el acto inicial, el control del juego apenas sirvió al Fiorentina para marcar un tanto de Nzola M'Bala que fue anulado por fuera de juego y para rozar el gol con un remate de Giacomo Bonaventura que salvó Yann Sommer con una buena intervención. El resto de ocasiones, pese a no gozar de mayor posesión, las protagonizó el Inter.
Lautaro Martínez inauguró el carrusel de oportunidades. Muy pronto dio su primer aviso, pero Pietro Terracciano intervino a tiempo para evitar el primer tanto del Inter. Instantes después lo intentó sin éxito Thuram y finalmente, al cuarto de hora, fue el delantero argentino quien acertó con un gran remate de cabeza tras un córner lanzado por Asllani.
Fue suficiente para los hombres de Simone Inzaghi, que se marcharon satisfechos a los vestuarios. Con mucha eficiencia y sin exceso de brillo, consiguieron una ventaja muy valiosa para encarar el segundo acto.
Italiano reaccionó con la entrada en el terreno de juego de Maxime López. Sacó del campo a Arthur Melo en la búsqueda de más desequilibrio. No mucho después, apostó por Nico González. Quería más colmillo y en parte lo encontró. El Fiorentina fue más incisivo, pero dejó más espacios al Inter, cuya amenaza en cada contragolpe se olisqueaba desde la distancia.
Sin embargo, un puñetazo involuntario de Sommer a Bala Nzola dio una oportunidad al Fiorentina en forma de penalti. Nico González adquirió la responsabilidad y lo lanzó fatal. Flojo, al centro, fácil para Sommer, que lo detuvo para enmendar su error y mantener al Inter por delante en el marcador.
Pero aún restaba un cuarto de hora para el final. El Fiorentina intentó por todos los medios conseguir un premio a su dominio, pero el Inter se defendió bien. Aguantó las embestidas de su rival y terminó con una victoria que le sirve para recuperar el liderato de la Serie A.
Dos equipos contenidos, con más miedos que fútbol, carentes de desequilibrio en sus ataques y de atrevimiento, empataron sin goles en el Estadio Olímpico de Roma, en un duelo en el que la Lazio mostró mayor voluntad ante un Nápoles que apostó por dejar su portería a cero.
Un duelo físico y táctico. Sin apenas fisuras. Con escasas ocasiones. Un mayor dominio de la Lazio, por el empuje de la grada y la presión de un público que se quejó cuando su equipo no fue directo. Aunque se estrellase contra un muro. El del Nápoles, que ni remató a puerta y cuenta los días para recuperar a jugadores de la importancia de Kvaratskhelia y Osimhen. Sin Gio Simeone sancionado, el debut de Cyril Ngonge los diez últimos minutos, no cambió su racanería ofensiva.
Entendió Walter Mazzarri que este Nápoles, tan distinto del que conquistó el campeonato hace unos meses, debe crecer desde la solidez defensiva. Aún le queda tiempo para encarar su pulso europeo con el Barcelona, en los octavos de final de la Champions.
Logró frenar las intentonas de la Lazio. Con Gustav Isaksen como protagonista en el primer acto. En dos remates que no encontraron puerta, asociándose bien con la imaginación de Luis Alberto, y un pase al corazón del área donde Taty Castellanos pidió penalti. Desequilibrado en el salto por Ostigard, que no se pudo frenar tras chocar en la acción con un compañero.
Sin agobios defensivos para la Lazio, con la velocidad de Lazzari para frenar cualquier intento de contragolpe napolitano. Lamentando la intervención del VAR para confirmar la anulación de un gran gol de Castellanos, de media chilena, pero partiendo en la acción con la rodilla adelantada al único defensor.
El único remate de calidad de un partido con un solo disparo a puerta que el Lazio quiso decantar hasta el último segundo. Desde la hora del duelo notó el empuje del Olímpico pero le faltó brillantez en los metros finales y precisión en la definición. Luis Alberto cabeceó desviado, Cataldi fue el que más cerca estuvo del tanto con un zurdazo desde la frontal cercano al poste, más otro disparo de Politano.
No hubo noticias del Nápoles, ni con los cambios. Una falta de Zielinski que no encontró puerta fue su acción más destacada, centrado en achicar balones en la recta final, con la Lazio volcada con centros laterales y acciones a balón parado.
Sin querer Juan Jesús salvó el empate con su espalda, clave al cortar una gran asistencia de cabeza de Matías Vecino a Castellanos, libre de marca para hacer gol. La firmeza de Gollini por alto hizo el resto para mantener la igualdad en un encuentro que decepcionó, corta la buena dinámica del equipo romano y mantiene al Nápoles en su triste realidad en mitad de la tabla.