Editorial

La nueva enmienda del Gobierno: “Los independentistas no son terroristas”

EDITORIAL

E.I. | Viernes 02 de febrero de 2024

Pedro Sánchez, en una clase magistral sobre Derecho pronunciada en Bruselas tras el Consejo Europeo, acaba de sentenciar que los independentistas, sólo por ser independentistas, “no son terroristas”, no cometen delitos. Son como el Papa, infalibles, gracias a la inspiración del Espíritu Santo. El presidente del Gobierno ya barrunta convertir su revelación divina en dogma de fe, en el que se basará la nueva enmienda transaccional que incluirá en la ley de amnistía para librar a Puigdemont de las acusaciones del juez Manuel García Castellón de los presuntos actos de terrorismo cometidos por el prófugo de la Justicia al frente de sus huestes de Tsunami Democrátic. Atacar a la Policía, lanzar cócteles molotov, cometer actos de vandalismo, colapsar el aeropuerto del Prat o cortar las carreteras con barricadas incendiarias son meras gamberradas juveniles que en ningún caso pueden considerarse delitos. Porque, en efecto, los golpistas son infalibles, lo que pasa a ser la base de una ley “impoluta, valiente, reparadora y absolutamente constitucional”, como proclaman los voceros de La Moncloa.

En su revelación divina, Pedro Sánchez busca extender esta teoría a los delitos de alta traición. Porque los independentistas tienen derecho a reunirse con sicarios del Kremlin para dar un golpe de Estado, recibir millones de euros y reclutar a miles de militares en busca de convertir Cataluña en un Estado independiente, desestabilizar así la UE y asestar un golpe de muerte a la democracia en España. Tampoco estos actos pueden considerarse delitos si son cometidos por los dirigentes políticos secesionistas. Pues tienen todo el derecho a “liberar su país del yugo del Estado opresor”.

Pedro Sánchez ya ha encontrado la solución para que Puigdemont no le deje colgado nada más comenzar la legislatura. Los sabios letrados de La Moncloa se afanan en redactar las nuevas enmiendas transaccionales a la ley de amnistía que alivien al prófugo de Waterloo de sus temores a ser juzgado y condenado si vuelve a España.

Ya se sabe, que la estrategia de Sánchez se resume en una frase:”de la necesidad, virtud”. Y nunca mejor dicho, cuando la virtud es divina. No hay que descartar que el líder del PSOE, después de desguazar la Constitución, se dedique ahora a reelaborar la Biblia para que quepan los independentistas como los nuevos apóstoles de la religión. Porque, con la soberanía popular como argumento, con su falsa “mayoría progresista”, este Gobierno es capaz de eso y de mucho más. Así, se elimina la “prevaricación ejercida por los jueces corruptos de las derechas”. Así, se logra recuperar “la convivencia en Cataluña”. Y, así, Puidemont, como dijo Feijóo, después de huir en el maletero de un coche, podrá volver a España en el Falcon de Sánchez. Es la nueva religión predicada por el mesías de la democracia. Por un presidente del Gobierno tan infalible como los independentistas. Como todos los independentistas.