Cultura

Velada barroca en el Teatro Real con Giacomo Carissimi y Henry Purcell

(Foto: Javier del Real/Teatro Real).

MÚSICA

Isabel Cantos | Lunes 05 de febrero de 2024
El domingo por la tarde el público del Teatro Real se sumergió en la más exquisita música barroca de la mano de dos compositores principales de este estilo, el italiano Giacomo Carissimi (1605-1674), de quien se interpretó el oratorio Jephté, y el inglés Henry Purcell (1659-1695), del que se ofreció su célebre ópera Dido y Eneas semiescenificada. Ambas obras estuvieron dirigidas por Maxim Emelyanychev al frente de los distintos solitas y del coro y la orquesta londinense Pomo d’Oro.

Jephté es una de las composiciones más famosas de Giacomo Carissimi y está considerada uno de los ejemplos más tempranos de oratorio. Se basa en la historia del juez bíblico homónimo, contenida en el Libro de los Jueces del Antiguo Testamento. Jefté (como se le conoce en español) promete a Dios que, si sale victorioso en la batalla, le ofrecerá lo primero que vea a su regreso. Nada más regresar ve a su hija, por lo que ésta queda encadenada a la virginidad de por vida y a no poder disfrutar nunca de una familia propia. El tenor británico Andrew Staples fue el encargado de dar vida a Jefté, mientras que la soprano italiana Carlotta Colombo encarnó a su hija.

El Jephté de Carissimi está plagado de recursos musicales y expresivos, como muestra, por ejemplo, su composición para coro a seis voces, cuando en el Barroco lo normal era componer para cinco voces como máximo y siempre dando prioridad a la voz más aguda y a la más grave.

Tras el descanso, el público madrileño pudo disfrutar del Dido y Eneas de Purcell. Compuesta sobre libreto de Nahum Tate, basado en la obra de éste Brutus of Alba or the Enchanted Lovers, así como en La Eneida de Virgilio, el título lleva camino de convertirse en habitual en el coliseo madrileño. La entidad lleva ya varias temporadas apostando fuerte por la música barroca. La presentación conjunta de ambas por parte del ruso Maxim Emelyanychev -pianista, clavecinista y director de orquesta perteneciente a una nueva y prolífica generación de directores musicales- guarda evidente coherencia teniendo en cuenta que el argumento de ambas se centra en el lamento femenino.

Andrew Staples -Jefté en el oratorio Jephté- encarnó a Eneas. El rol de Belinda corrió a cargo de la soprano lírico ligera egipcia Fatma Said. Como Espíritu, cantó el contratenor Hugh Cutting; como Marinero, lo hizo el tenor Massimo Altieri, y la mezzosoprano británica Beth Taylor llevó a cabo una convincente encarnación de la Bruja. Alena Dantcheva y Anna Piroli se ocuparon respectivamente de la Primera Hechicera y la Segunda Hechicera. Carlotta Colombo, la hija de Jefté en el oratorio de Carissimi, interpretó a la Segunda Mujer de la ópera de Purcell cambiando convenientemente el carácter y estilo de canto en esta última, como es obligado.

Fatma Said (Belinda), Joyce DiDonato (Dido), Andrew Staples (Aeneas), coro y orquesta Il pomo d’Oro. (Javier del Real/Teatro Real)

Sin duda, la voz más esperada de la tarde era la mezzosoprano de Kansas Joyce DiDonato. Su interpretación de la reina de Cartago no defraudó. Supo adaptar sabiamente su potente voz a la partitura del personaje a pesar de que el color oscuro de sus centros y graves sobresalieran sobre todo su registro vocal. La imposición por parte de la dirección musical de portamentos en varias partes de la obra -seguramente por razones históricas- restó presencia al final de su ejecución del aria más célebre ópera, el “Lamento de Dido”; concretamente a la del Sol5 (“¡Remember me…!), que casi concluye el aria, porque la cantante inició el portamento descendente hacia el Do5 sin apenas esbozar la citada nota. Con todo, la velada fue memorable y es de desear que las tardes barrocas sigan teniendo un lugar destacado en el Real.

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