Entre los 21 heridos de bala, ocho están considerados en inmediato peligro de muerte, siete con heridas potencialmente mortales y seis con heridas menores, según detalló en rueda de prensa el jefe del Departamento de Bomberos de Kansas City, Ross Grundyson. El número total de víctimas no es definitivo y aún puede aumentar.
La jefe del departamento local de Policía, Stacey Graves, informó en esa misma rueda de prensa del arresto de una tercera persona durante el suceso, que se suma a las "dos personas armadas" detenidas de las que se había informado previamente y a los que de momento se les considera sospechosos. Una de las personas detenidas fue reducida por aficionados.
El suceso tuvo lugar en las inmediaciones de Union Station, la estación central de ferrocarriles de Kansas City, punto final del desfile de celebración de los Kansas City Chiefs y en el que estaban concentrados numerosos aficionados. "Estoy enfadada por lo que pasó hoy. Las personas que asistieron a esta celebración deben esperar un ambiente seguro", dijo Graves, que informó de que había cerca de 800 agentes en el dispositivo de seguridad del evento.
El alcalde de Kansas City, Quinton Lucas, confesó que él mismo "tuvo que correr cuando escuchó los disparos", como lo hicieron cientos de personas.
"Yo mismo, mi esposa, muchas familias, jugadores, miembros de los Chiefs, sus familias, mucha gente que estaba en Union Station o cerca. Así que mucha gente ha estado afectada", añadió. Lucas insistió en el gran despliegue policial, particularmente en las cercanías de la estación y en los tejados, pero lamentó que "esto es lo que pasa con las armas".
La Casa Blanca informó de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha recibido un informe de lo sucedido, como suele ocurrir con casos de tiroteos en el país.