Debió sentirse aterrado de que le insultaran, como le acaba de ocurrir a Marlaska en Cádiz y hasta en Galicia, donde le han llamado “asesino”. Pero un presidente del Gobierno está obligado a solidarizarse con los familiares de los agentes de la Seguridad del Estado cuando son asesinados por defender a España de la delincuencia organizada de las mafias de la droga. Se trata de una obligación institucional. Pero Sánchez se limitó a enviar un tuit antes de acudir a un mitin. Y, luego, como decíamos se enfundó un smoking a medida para disfrutar de una divertida fiesta de los premios Goya y departir sonriente con sus actores y directores de cine preferidos. Como un día cualquiera.
Pero no es todo. Los grupos constitucionalistas del Parlamento catalán propusieron guardar un minuto de silencio en homenaje a los guardias civiles asesinados. Y los socialistas rechazaron secundarlo, no fueran a irritar a los socios de Sánchez en plenas negociaciones para rematar la ley de amnistía total con el fin de que ningún independentista sea imputado. Pues la legislatura está en juego.
El líder del PSOE, en fin, está preocupado por ser arrollado por el PP en Galicia y por no convencer a Junts con la ley de amnistía a medida. Pero desprecia el dolor de los familiares de los dos guardias civiles asesinados en Barbate. Asesinados, además, por la desidia de su Gobierno al desmantelar la Unidad de élite contra el narcotráfico.