Editorial

El desmedido afán de protagonismo de Yolanda Díaz

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 16 de febrero de 2024

Pedro Sánchez no es capaz de controlar a Yolanda Díaz. La diva comunista campa a sus anchas por Moncloa y hace, más bien deshace, a su antojo. La soberbia actitud de la ministra al arrinconar y traicionar a Podemos ha supuesto la rebelión del partido morado, que respondió tumbando en el Congreso un decreto de la propia vicepresidenta. Ante las elecciones gallegas de este domingo, Sumar puede quedarse fuera del Parlamento, lo que supondría un fracaso para el proyecto personal de la ministra de Trabajo.

Pero lo peor de su gestión política obedece única y exclusivamente a su desmedido afán de protagonismo. Cuando el PSOE empezó a negociar el apoyo de Junts para la investidura de Pedro Sánchez, Yolanda Díaz viajó por sorpresa a Bruselas para pasearse amigablemente del bracete de Puigdemont por el Parlamento europeo, hacerse unas fotos y, se supone, intentar convencer al prófugo de la Justicia para que concediera sus siete escaños de oro. Todavía se desconoce si se desplazó con el consentimiento del presidente o por su cuenta y riesgo.

También son recurrentes sus viajes al Vaticano para completar su álbum de fotos con las imágenes de los cariñosos encuentros con el Papa. Tampoco se sabe si informa antes a Sánchez. Pero su última propuesta ha supuesto una conmoción en Moncloa. Esta vez, sin el consentimiento de Pedro Sánchez ha anunciado que quiere viajar a Palestina para entrometerse en las competencias del Ministerio de Exteriores. Albares ha rechazado la propuesta con indignación, pero ella insiste en desplazarse con el propósito de mediar en la guerra de Gaza. Quizás aspire al premio Nobel de la Paz o sólo busque otra imagen para alimentar su ego. Un error sin precedentes en un Gobierno el que la ministra de Trabajo se inmiscuya en las gestiones de Exteriores que dependen directamente del presidente y del ministro. Como se inmiscuye en las políticas del Ministerio de Hacienda con sus propuestas de asfixiar a las grandes empresas con impuestos desmesurados. Y suma (o resta) y sigue.

Pero tanto viaje, tanta foto y tanto protagonismo impiden que la vicepresidenta asuma adecuadamente las gestiones del Ministerio que dirige. España “arrastra los datos del paro más abultados de la UE”, como acaba de declarar el Comisario de Economía de la UE. El burdo maquillaje de las cifras oficiales ya no convence a nadie. Los llamados “parados indefinidos”, entre medio millón y un millón de trabajadores, se han convertido en el agujero negro y tramposo de las estadísticas de empleo en nuestro país. Pero la vicepresidenta miente reiteradamente al anunciar sus falsos éxitos; eso sí, con una amplísima sonrisa.

Yolanda Díaz, en lugar de llegar a acuerdos con los sindicatos a espaldas de la CEO; en lugar de manipular las cifras y, en lugar de dedicarse a lo que no le corresponde, debería centrarse en su trabajo y olvidarse de las fórmulas comunistas que siempre, siempre abocan al fracaso en la economía. Pero a la vicepresidenta sólo le preocupa su imagen, su protagonismo. De ahí, su obsesión por viajar a Bruselas, al Vaticano y, ahora a Palestina. Porque, ¿qué pinta en Palestina la ministra de Trabajo que ni siquiera puede representar a su país? Nada más que su afán por hacerse la foto, mientras insulta a Israel para mostrar su desmedido antisemitismo. Sí. Pedro Sánchez tiene un problema con Yolanda Díaz para mantener la cohesión del Gobierno de coalición. Pero, como suele, prefiere mirar para otro lado. Ahora, él sólo mira a Bruselas en busca de los siete escaños de oro de Puigdemont.