Editorial

A Pedro Sánchez ya le conocen como el zombi de La Moncloa

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 20 de febrero de 2024

Los socialistas más optimistas, e ingenuos, esperan que Pedro Sánchez haya aprendido la lección gallega y actúe en consecuencia. Muy ingenuos, sí. Porque lo habitual en él es hacer lo contrario. Intentar tapar el batacazo. Pero, esta vez, el argumento es delirante. Justifica que el 40-9, como dice Ayuso, obedece a “la falta de tiempo”. ¿Falta de tiempo? Naturalmente, descarta la influencia en el resultado de la ley de amnistía y rechaza que se esté produciendo un cambio de ciclo en el PSOE. Ha debido olvidar el varapalo de Madrid y la “derrota sin paliativos” en Andalucía, un feudo históricamente socialista. Y así se resume la “autocrítica” socialista y así justifica su empeño en seguir adelante como hasta ahora: amarrado al poder con el apoyo de sus siniestros socios y a pesar de su debilidad parlamentaria.

El ciclón pronosticado por García Page llegará. Pues Pedro Sánchez no va a cambiar su estrategia de apoyarse en Bildu, ERC, el BNG y, tal vez, Junts para gobernar. Y no la va a cambiar, porque, si lo hiciera, se quedaría en los huesos parlamentariamente y, entonces sí, tendría que convocar elecciones. Está atrapado por su afán en amarrar el poder a costa de destruir al PSOE. De ahí, su empeño en aprobar la ley de amnistía, misión a la que se encomienda en cuerpo y alma.

Pero ahora se encuentra a un Puigdemont que se fía menos que nunca de Pedro Sánchez. Primero, porque tras las elecciones gallegas, el presidente está abrasado políticamente. Y, sobre todo, porque la artillería de la Audiencia Nacional, del Poder Judicial y del propio Tribunal Supremo aterra al prófugo de Waterloo. Teme que si viene a España puede ser detenido, juzgado y hasta encarcelado, por muy arropado que aparente estar con una amnistía cuestionada por la Justicia. Pedro Sánchez se desgañita para blindar la impunidad hasta el último detalle. Pero su omnímodo poder todavía no alcanza a la entera Judicatura. Y ese resquicio puede ser el argumento para que Junts se guarde sus 7 escaños para mejor ocasión.

El presidente del Gobierno está aterrado. Después de hundir al PSOE, como acaba de quedar en evidencia, ni se le ocurre convocar elecciones. Se enrocará, aun a costa de legislar lo mínimo posible y aguantar la legislatura en minoría. Resistirá contra viento y marea. Y, después, llegará el ciclón que arrasará al PSOE y le expulsará de la política. No hay vuelta atrás. Con amnistía o sin ella, Pedro Sánchez es un cadáver político. Ya le llaman el zombi de La Moncloa.