La victoria del Partido Popular en escaños ha sido concluyente y ha supuesto un descalabro para Pedro Sánchez y el PSOE. El partido liberal conservador ha conseguido una holgada mayoría absoluta. Éxito indiscutible que ha consolidado a Alberto Núñez Feijóo y descompuesto al líder del PSOE. Son muchos los barones socialistas y altos cargos que exigen una reflexión de cara a las elecciones europeas y que demuestran sus reservas hacia la política sanchista. Aparte los escaños, están los votos.
El centro derecha, es decir el PP y Vox, han cosechado, aparte las pequeñas diferencias que se puedan producir en el cierre de los resultados, 732.984 votos frente a los 712.163 del bloque: BNG, PSOE, Sumar, Pacma y Podemos. La diferencia es de 20.871. Si Democracia Ourensana se sumara al bloque esa diferencia, a la espera del voto por correo, sería de 5.509.
Las cifras aquí expuestas aconsejan la reflexión sosegada de los dirigentes nacionales del Partido Popular. Las maniobras de Pedro Sánchez para congregar en torno a su persona a la izquierda y a todos los grupos de extrema izquierda además de los secesionistas catalanes y vascos a izquierda y a derecha no se pueden desdeñar. Feijóo cometería un grave error si pensara que tras las elecciones gallegas todo el monte es orégano. 5.509 votos de diferencia no es para tirar cohetes. Por lo pronto, el presidente Rueda debe atender con especial atención a Democracia Ourensana porque si ese grupo se va con el PSOE, las cosas se le pueden poner muy complicadas en el futuro al PP gallego. Las cifras son muy tozudas. Y las elecciones no las gana el partido más votado sino el que puede sumar alianzas y acuerdos para alcanzar la mayoría parlamentaria. Hoy está en Moncloa Pedro Sánchez y no Alberto Núñez Feijóo. Conviene no olvidarlo.