Luis María ANSON | Viernes 07 de noviembre de 2008
El think thank de Zapatero sólo se preocupa por afianzar votos para las elecciones del año 2012, sobre todo porque la crisis económica aprieta, la recesión cabalga ya como un potro desbocado y el ciudadano medio puede revolverse contra sus gobernantes. Mientras Rajoy se contempla el ombligo en su poltrona de Génova, aromado por el incienso que sobre él derraman Soraya y Dolores, el entorno de Zapatero se ocupa de lo importante: la recluta de votos.
Así es que el Gobierno ha ofrecido ya, en una primera tacada, la nacionalidad española a medio millón de hijos y nietos de exiliados de Franco. Sólo en Argentina residen 300.000. Los servicios consulares se han multiplicado y con un poco de suerte una parte sustancial de esos votos irán a engrosar el zurrón de Zapatero en las elecciones generales del año 2012. Hay que rebañar sufragios en todas las ollas electorales, esa es la cuestión.
En un cálculo optimista se podría superar la cifra de un millón de nacionalizados entre hijos y nietos de exiliados, los cuales se van a apuntar con entusiasmo a la prebenda que graciosamente les concede Zapatero I el de las mercedes, a cambio del escaso esfuerzo de acudir cada cuatro años al consulado para votar al faro de la Alianza de las Civilizaciones.
Con pausa, con prisa, con tiempo por delante, los equipos de Zapatero trabajan día a día en reclutar votos mientras Arriola pontifica desde los púlpitos de Génova y Rajoy se entusiasma pensando en que todavía le quedan tres años de oposición para seguir disfrutando del estatus que le brinda la presidencia del partido.
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