Opinión

Viaje a los ínferos

TRIBUNA

José María Méndez | Viernes 01 de marzo de 2024

Con este título ha publicado Agapito Maestre un libro con sus experiencias “por tierras de México, Venezuela y Cuba”, como reza el subtítulo. (Ed. Holo. Narrativa y Ensayo, 2011).

Inmediatamente Maestre nos aclara lo que entiende por “ínfero”. Se remite a una cita de María Zambrano. “Ínfero es todo lo que está sometido a un cielo”. Según eso, hay que prepararse para que Maestre nos cuente cosas tristes. Empecemos por México. Maestre empieza recordando la figura del poeta y políglota Alfonso Reyes Ochoa, que acogió a los intelectuales españoles al término de la Guerra Civil. Nació en Monterrey, en cuya Universidad se conserva la llamada “Capilla alfonsina”. Maestre fue invitado a disertar justo allí y se refiere a Reyes como “el humanista más grande de América y el exiliado más elegante de México" (Pág. 59).

Maestre recuerda los éxitos y fracasos de los diversos intentos para acercar los intelectuales españoles y mexicanos. Sin duda la presencia en México, más o menos temporal y en todo caso forzosa, de Gaos, Xirau, Cernuda, Zambrano y tantos otros fue un momento especialmente favorable. Pero quedó atrás y Maestre sugiere que “deberíamos rescatar el espíritu de esos pioneros como referencia para reconstruir no sólo una forma de pensar genuinamente hispánica, el humanismo, sino también para construir espacios, instituciones, capaces de dinamizar nuestras tradiciones intelectuales” (Pág. 71). De hecho Maestre pone a disposición de sus lectores españoles una valiosa información sobre autores de estos tres países, que aquí son bastante desconocidos.

En esta perspectiva Maestre contrapone las diferentes actitudes intelectuales de Alfonso Reyes y Octavio Paz. El primero fue claramente constructivo o positivo; el segundo más bien destructivo o negativo. Pero en último término, el punto de referencia de ambos grandes pensadores mexicanos siempre fue la figura y la doctrina de José Ortega y Gasset.

La visita de Maestre a Venezuela coincidió con la consolidación de la dictadura comunistoide de Hugo Chávez. Nuestro autor se extiende en consideraciones sobre la situación política de Venezuela en el año 2001. Curiosamente estamos en España ante la posible consolidación de la dictadura también comunistoide de Pedro Sánchez. Por eso aprovecharé la ocasión para extraer alguna conclusión de este paralelo. Pues los astutos métodos que utilizó Chávez están siendo copiados por Sánchez. Y de momento con éxito.

Alude Maestre a que en 1958 y en la finca “Punto fijo”, propiedad del político Rafael Caldera, “se firmó un acuerdo entre las élites democráticas venezolanas para consolidar no sólo la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, sino para hacer perdurable la democracia al margen de cualquier veleidad militar” (Pág. 154).

Obviamente las buenas intenciones del acuerdo de Punto fijo han fracasado estrepitosamente. Ahora los venezolanos tienen a Maduro, que es aún peor que Chávez. Surge la pregunta ¿por qué la derecha bienpensante es tan inocente e inofensiva frente a la astucia de la izquierda antidemocrática? Quizá se cumple la máxima evangélica de que los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz.

En todo caso, espero sirva este paralelo entre Chavez en 2001 y Sánchez en 2024 para despertar las conciencias de los que en España votan al PP y a VOX. La abrumadora victoria en las elecciones autonómicas se hundió por las estúpidas e inoportunas querellas entre estos dos partidos justo antes de las elecciones generales. Si no reaccionamos a tiempo, la tristeza en España será parecida a la que reina en Venezuela desde hace veinte años.

Maestre dedica dos capítulos a recordar a los pensadores venezolanos José Picón Salas y Arturo Uslar Pietri. De nuevo trata de acercarnos a la vida y obra de intelectuales hispano-americanos. Picón Salas recibió a los exiliados españoles que recalaron en Venezuela de forma parecida a como lo hizo Alfonso Reyes en México. Uslar Pietri es autor de “La conquista de América como problema jurídico y moral”. A este propósito comenta Maestre que “España es única. No hay nación moderna que pueda competir en generosidad a la hora de mezclarse con otras razas y culturas” (Pág. 190).

Pero sin duda lo más triste todo es Cuba. Con agudeza observa Maestre de los que allí habitan: “ ...sobreviven a la vigilancia, a la delación y al castigo, porque les queda un resto de orgullo, que llaman tristeza. ¡Insobornable a la amargura! Esta tristeza se muestra en risas compartidas y a través de la ironía y el humor, mucho humor. Son sus armas para burlar los malos presagios. La tristeza orgullosa de pueblos sabios por austeros, los convierte en personas dignas, dispuestas siempre a reconquistar su libertad perdida” (Pág. 218).

Los ejemplos no hacen sino confirmar lo triste que es vivir en un ínfero con la amarga nostalgia del paraíso perdido.

El primero es el del novelista, dramaturgo y poeta Reinaldo Arenas. Sólo pudo publicar una obra en Cuba, debido a la represión del régimen de Fidel Castro, “Celestino antes del alba”. La edición se agotó en una semana, pero el libro no pudo imprimirse de nuevo.

Hay una película sobre la desgraciada vida y el suicidio de este escritor cubano dirigida por Julián Schnabel y protagonizada por Javier Bardem. Su título es “Antes que anochezca”. Es también el título de uno de los libros de Arenas. Según Maestre, esta película “ ...es una crónica sobre la tristeza de una humanidad traicionada” (Pág. 219). Con eso está dicho todo.

El segundo ejemplo es el de José Lezama Lima. Su vida no fue tan triste como la de Reinaldo Arenas. Pero también sufrió la persecución del Régimen comunista de Fidel Castro. Lo curioso es que en el erial comunista surgiese una planta de tanto vigor poético como es el caso de los finos versos de Lezama Lima. En palabras de Maestre “ ...porque estaba poseído por el demonio de la poesía, nada en su lenguaje resulta falso o exótico” (Pág. 224).

Cuando el lector se espera un tercer ejemplo en línea con los dos anteriores, se encuentra con 19 páginas dedicadas a Elías Canetti, un autor centro europeo de los años veinte y treinta del siglo XX y que nada tuvo que ver con Cuba, y menos aún con el Régimen dictatorial de Fidel Castro. El propio Maestre reconoce que ha dado “un largo rodeo para llegar a Ortega” (Pág. 249). Pues se trata de la conferencia sobre Ortega que Maestre dio en la Fortaleza de San Carlos en La Habana.

Maestre, que conoce como nadie la obra de Ortega, puso especial énfasis en la distinción entre democracia y liberalismo. En palabras de Ortega, la democracia dice que “que el ejercicio del Poder público corresponde a los ciudadanos” (Pág. 262). Pero el liberalismo se pregunta sobre “qué extensión debe tener el Poder público” (Ibidem).

Bien vemos la diferencia en la España del presente año 2024. Con la transición de 1978 adquirimos el derecho a votar cada cuatro años, si en eso consiste la democracia, Pero la libertad efectiva del ciudadano español se ve cada vez más reducida por las tendencias totalitarias de un comunismo hábilmente camuflado en los gobiernos de Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

Maestre concluye haciendo notar que al término de su conferencia nadie se atrevió a preguntarle nada en público, aunque muchos lo hicieron en privado. Por desgracia, en Cuba impera el comunismo más totalitario y feroz. No hay libertad política para los ciudadanos, y ni siquiera hay democracia. Todo muy triste, como corresponde al peor de los ínferos visitados por Maestre.