La sarcoidosis, una enfermedad inflamatoria crónica que hace crecer granulomas en los pulmones y otros órganos, ya se puede detectar con rapidez, fiabilidad y, lo más importante, con antelación gracias al trabajo de un equipo de investigadores y clínicos de la Universidad estatal de Wayne, en Detroit.
Se trata de un sencillo pero completo análisis de sangre que, según la profesora de Medicina Interna de ese campus, Lobelia Samavati, todavía se desconocen los antígenos específicos que inician la inflamación granulomatosa y no existía una prueba específica disponible para diagnosticarla.
Esta investigadora ha dirigido el estudio experimental que difunde American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH).
Para la profesora Samavati, los resultados de su estudio “proporcionan un nuevo inmunoensayo para la sarcoidosis. El descubrimiento de dos neoantígenos facilita el desarrollo del hallazgo de fármacos bioespecíficos y el modelo específico de esta enfermedad.
Sobre la importancia de este hallazgo, el doctor James Kiley, director del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud (NIH), subraya que, en la actualidad, “diagnosticar la sarcoidosis no es un proceso sencillo y requiere la extracción de tejido y pruebas con exámenes adicionales para descartar otras enfermedades, como la tuberculosis o el cáncer de pulmón. El uso de un análisis de sangre ayudará a diagnosticar más rápido, particularmente en aquellos órganos que son más difíciles de biopsiar y con menos daño para el paciente”.
Aunque se desconoce la causa exacta de la sarcoidosis, los investigadores sospechan que se trata de un trastorno inmunitario, desencadenado por un grupo de antígenos específicos, que generalmente son sustancias extrañas que incitan una respuesta inmunitaria en el cuerpo. En Estados Unidos, se estima que entre 8 y 11 personas por cada 100.000 sufren sarcoidosis cada año, según investigaciones anteriores.
Así, los conjuntos de datos administrativos de países con acceso universal a la atención sanitaria proporcionan una imagen de la carga de morbilidad clínicamente significativa sobre la población.
Sin embargo, estas fuentes de datos a menudo varían en el número de años de cobertura, lo que puede afectar las estimaciones de prevalencia. Un estudio realizado en Ontario (Canadá) utilizó datos administrativos compuestos de visitas de pacientes hospitalizados y ambulatorios que enumeran un código de clasificación internacional de enfermedades (CIE) para la sarcoidosis.
Muestran cómo aumentar el número de años de observación de 5 a 24 años (debido a una mayor disponibilidad de datos), duplicando la prevalencia, de 66 a 143 por 100.000.
Muchos años de cobertura de datos podrían sobrestimar la verdadera carga de morbilidad si los pacientes tienen una enfermedad que se ha resuelto pero aún se cuentan como casos décadas después.
Además, algunos informes utilizan únicamente datos de hospitalización, lo que subestima el número real de casos de sarcoidosis y omite muchos que se atienden únicamente en atención ambulatoria.
Ahora, para identificar antígenos y determinar cuáles podrían estar relacionados con la sarcoidosis, los científicos recogieron muestras de líquido pulmonar y células sanguíneas de pacientes con sarcoidosis pulmonar y luego extrajeron el material genético.
Utilizando una combinación de técnicas moleculares, el equipo se centró en dos biomarcadores de antígenos específicos de la enfermedad, recientemente descritos, que sólo se unen a los anticuerpos de pacientes con sarcoidosis positiva.
Mas tarde, diseñaron un análisis de sangre altamente específico, que sólo requiere una pequeña cantidad de plasma, para determinar si podían detectar con precisión la sarcoidosis. Para verificar la prueba, los investigadores compararon muestras de sangre de un total de 386 personas, que incluían pacientes con sarcoidosis, con tuberculosis, con cáncer de pulmón e individuos sanos. Los investigadores confirmaron que su prueba podía diferenciar a los que tenían sarcoidosis de otros con otras enfermedades respiratorias.
La profesora Samavati hace hincapié es que “es necesario realizar más pruebas antes de que este método de detección esté listo para uso clínico, pero es posible que sea una realidad dentro de unos años”.
En opinión de expertos en salud pública, esta enfermedad heterogénea y difícil de diagnosticar plantea muchos desafíos a la investigación epidemiológica.
Destacan, en este sentido, que grandes conjuntos de datos administrativos son útiles para obtener una visión general y los registros clínicos más pequeños ofrecen información más detallada pero de poder limitado.
Lo ideal sería tener lo mejor de ambos mundos en la misma investigación: datos sobre muchos pacientes con mucha información clínica al inicio y a lo largo del tiempo, recopilados de manera sistemática y representativos de la población de pacientes.