Opinión

Diógenes

CORTOS

Fernando Arrabal | Miércoles 06 de marzo de 2024

Si creemos (felizmente) al dicharachero poeta y tocayo LAERCIO (Διογένης ὁ Λαέρτιος) « a Diógenes no le parecía odioso comer carne humana » . Algunos han considerado a Laercio como un chismoso que hubiera actuado d de perlas en nuestras redes. En su época se decía de él con elegancia que era un doxógrafo. Hoy se le hubiera llamado ocurrente, hablador o parlanchín, es decir lo contrario de soso. Nunca supo si debía hacer huelga de hambre o de caviar.