Hace un mes, el periodista y escritor italiano Roberto Saviano volvía estar en boca de todos después de que “La Reppublica”, su periódico, le dedicara un espacio en sus páginas y en su edición digital para solidarizarse con su causa. Y es que Saviano ha sido un tipo arriesgado. Con motivo de escribir un relato único de investigación sobre las prácticas y hábitos de la camorra, “Gomorra”, este joven napolitano se infiltró en este mundo de extorsión, asesinatos y corrupción con todas las consecuencias. Entre ellas, lograr un reconocimiento mundial por su trabajo y, como contrapartida, una persecución de por vida.
Pero vivir amenazado no le impide dejarse ver. A pesar de la soledad, que –confiesa- padece, Saviano ha querido estar en Sevilla este viernes para presentar la película basada en su obra “Gomorra”. Dirigida por Matteo Garrone, la cinta no se ha librado de la dificultad que entraña hablar de camorra en territorio napolitano. Sin embargo, el director reconoce que el hecho de que en la película no se “denuncie” ni se “juzgue” ha facilitado su trabajo. “En Scampia desde el primer momento, antes del rodaje, los que controlan el territorio sabían perfectamente dónde estábamos qué veníamos a hacer y qué contaba la película y nos dejaron en paz", ha dicho el director durante la presentación de la película en el certamen hispalense.
"He rodado con total libertad y nadie me ha dicho lo que tenía que contar", añade Garrone, y apunta cómo los habitantes se apelotonaban alrededor del combo del director para ver de cerca, dice, "algo que comprenden pues lo viven cada día, es su realidad".
Pero no todo es positivo. A pesar de la facilidad para trabajar con la que el cineasta se ha encontrado, lo cierto es que para el guionista de la cinta, el propio Roberto Saviano, la realidad es otra. Reabrir el debate sobre el crimen organizado en Italia le ha valido a Saviano amenazas de muerte de las familias camorristas de por vida.
La cinta, que se estrena el 14 de noviembre, al parecer no pretender juzgar. Dice su director que “no hay buenos ni malos” porque la realidad allí “no es blanca o negra”.