Cultura

La sorprendente cotidianidad de un individuo normal: Andanzas de un hombre en pijama, de Paco Roca

LIBROS

Javier Mateo Hidalgo | Miércoles 13 de marzo de 2024

Hacía solo unas semanas, acababa de leer una novela gráfica que me había resultado muy grata: El invierno del dibujante. Su argumento giraba en torno al “tiovivo” que supusieron las fascinantes historietas ideadas por los dibujantes de la editorial Bruguera. Al igual que la paradoja del cazador cazado, los dibujantes de “Bruguelandia” acabaron siendo dibujados para hablar sobre ellos y de aquello sobre lo que ellos hablaban. Recuerdo cuando supe de la existencia de su autor, Paco Roca: fue en la época en que su álbum Arrugas se adaptó al cine de animación. Ahora, su cómic La casa ha sido objeto de una nueva adaptación fílmica, en este caso con personas “de carne y hueso” —expresión que siempre me ha encantado por su “carnalidad”, nunca mejor dicho—.

En uno de los viajes de vuelta del trabajo, me encontré con una compañera y amiga con la que suelo coincidir y conversamos sobre nuestras últimas lecturas. Por mi parte, saqué como tema el universo de Roca y ella me recomendó una de sus publicaciones ya clásicas. Su denominación ya me llamó de por sí la atención: Andanzas de un hombre en pijama. Enseguida acudió a mi mente la obra clásica, aunque siempre novedosa en su temática —incluso en la actualidad— de Xavier de Maistre Viaje alrededor de mi habitación (1794). En ambos títulos parecen proponerse una serie de aventuras insólitas acontecidas sin necesidad de abandonar un espacio cerrado —ya sea un encierro voluntario u obligado—. Era evidente que el protagonista en los dos casos debía de ser el propio escritor, quien enarbolando una poderosa imaginación lograba lo imposible: hacer de lo aparentemente banal o cotidiano algo mágico o, al menos, digno de interés. No hay nada como saber mirar las cosas para extraer de ellas un contenido extraordinario. La gente más inteligente hace esto para combatir el tedio. Algo que sin duda se aprende durante la infancia, cuando la creatividad hace del día a día algo insólito. Un salón puede convertirse en una selva con uno mismo creyéndose explorador de ese “mundo nuevo”.

Rápidamente, mi amiga me ofreció su ejemplar de Andanzas de un hombre en pijama, propuesta que acepté agradecido y encantado. Al día siguiente me lo entregó, no tardando en sumergirme en su fascinante lectura. A diferencia del carácter de otros volúmenes de Paco Roca, en éste no había una historia sino varias, durando por separado dos páginas. Aunque el tema era el mismo —las diferentes anécdotas que le suceden a ese “hombre en pijama”—, cada nuevo relato del personaje era distinto.

Andanzas de un hombre en pijama (Astiberri, 2014) surge de las distintas publicaciones con las que el autor colaboró quincenalmente en El País Semanal. Publicada en formato libro por la misma editorial en 2011, esta segunda recopilación revisada incorpora, tres años después y al término de la misma, un cómic inédito de 12 páginas. Nuestro añorado Fernando Marías es el autor de su prólogo, no menos sorprendente y acorde por tanto con el espíritu de la obra. Titulado Paco Roca dinamita todos los prólogos posibles, comienza así: “Prologar Andanzas de un hombre en pijama: tarea imposible, digna como mínimo del hombre en pijama cuyas andanzas dan título al libro improrrogable”. Un retruécano maravilloso que refiere a una obra insólita y difícil de describir.

Además del propio Roca caricaturizado, en Andanzas de un hombre en pijama aparecen otros personajes recurrentes como su pareja, el hijo de ambos todavía muy pequeño o el padre de él. Un círculo estrecho e íntimo que se abre a algunas amistades, conocidos e incluso, repeticiones imposibles del propio autor reunidas en un mismo espacio y tiempo. Todos ellos conforman un fresco plástico y personal creado desde la reflexión de variopintos temas con los que inevitablemente nos sentimos identificados: la necesidad de encontrar tiempo libre y conjugarlo con el que dedicamos al trabajo, la vida como búsqueda constante de felicidad mediante la metáfora de una avenida plena de obstáculos que siempre debe ser cruzada, la corrupción política, la manipulación de la Naturaleza, el sueño ideal de trabajar en casa y sus consiguientes inconvenientes, las distintas miradas generacionales y su confluencia en el presente. Como vemos, toda una radiografía social de nuestra actualidad que va de lo macro a lo micro.

Decíamos antes que la capacidad para extraer potencial en lo aparentemente yermo era propio de la gente inteligente. Podríamos también añadir a esto el empleo del humor o de la ironía como forma de subsistencia. Las páginas de Andanzas de un hombre en pijama destilan esa inteligencia propia de su dibujante, historietista o creador, hacedor en último término de este “cómico cómic”. Un juego de palabras que, lejos de parecer redundante, describe cómo Paco Roca hace honor al nombre anglófilo adjudicado a su propio medio de trabajo. Labor que lleva a cabo explotando el recurso de lo cómico hasta su extremo, convertido en el objeto primero de parodia. Algo bien meritorio y desde cuya posición puede hacerse fácilmente parodiable lo demás. Hay que saber mirar y analizar lo mirado y en esto, como en tantas otras cosas, Roca es un maestro.