CORTOS
Fernando Arrabal | Viernes 15 de marzo de 2024
Y si la insuficiencia de Starobinski ¿hubiera nacido de su talento y de su erudición?
Cuando salía a las 5 y media de la tarde de mi casi cotidiana visita (en 1992) a la casa de Ionesco pasaba media hora buscando un taxi.
Tenía que resignarme a tomar el metro. Método de transporte que a causa de mis enfermedades es para mí infernal.
Durante muchos años pensé de forma irracional que había causado mi tuberculosis y hoy mi estenosis cardiaca.
Siempre he emergido de sus túneles y vagones destrozado de fatiga y mis pulmones y mi corazón revueltos en mi propia mugre.
Hoy que ya no puedo recorrer veinte metros a pie el destino quiere que solo escriba inmóvil sin fatiga alguna, ¿feliz?
Faustosamente el pobre diablo vendió su alma a Mefistófeles sin moverse por fax ¡Vade retro!