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Mohamed VI no saldrá de "su" Sahara

Regionalización avanzada

Sábado 08 de noviembre de 2008
Conmemorando el XXXIII aniversario de la Marcha Verde con la que Hassan II movilizó 350.000 marroquíes de los rincones más miserables del país para lanzarlos ante el Ejército español todavía presente en el Sáhara, y permitir de este modo un despliegue estratégico de las Fuerzas Armadas Reales que tomaron posición en los lindes de la ex colonia española, el soberano alauita anunció la puesta en marcha de un plan avanzado de descentralización que abarcará a todo el país. Mientras tanto, las negociaciones en curso con el Frente Polisario conducen a la aplicación del plan de autonomía tal como lo ha propuesto Rabat ante la ONU, tanto mejor. En caso contrario, Mohamed VI no esperará y pondrá en marcha su "regionalización avanzada y gradual".

Paso atrás
La propuesta real constituye un paso atrás en los esquemas manejados desde el acceso al trono de Mohamed VI en julio de 1999. Los primeros escenarios hablaban de una autonomía, que medios oficiales y gubernamentales marroquíes consideraban semejante a la estructura de poder estatal descentralizada de España o de Alemania. Frente a ese espejismo, algunas voces como la del difunto ministro del Interior y hombre fuerte de Hassan II, Dris Basri, clamaban el peligro que suponía para la continuidad de la propia monarquía alauita. La propuesta de "regionalización", por muy avanzada que sea, significa volver a una descentralización administrativa más parecida a las regiones y provincias francesas que al Estado de las autonomías español. En una palabra, se trata de una reforma estructural cuyos objetivos se limitan al buen gobierno local, a favorecer las políticas de proximidad con el ciudadano y a permitir el desarrollo socioeconómico y cultural en cada una de las dieciséis regiones del país. De esta forma, Mohamed VI ha hecho suya la tesis del denostado ministro del Interior de su padre, lo que viene a ser algo así como un reconocimiento póstumo.

El temor de Marruecos
Mohamed VI ha acusado a Argelia de ser la traba principal en la solución al conflicto tal como la entiende Rabat. Y ha extendido su critica despiadada al cierre de fronteras entre los dos países "contrario a la lógica de la Historia y de la Geografía ». Como era de esperar, de nuevo ha evocado el fantasma de "la balcanización de la región", en un mensaje implícito dirigido a la comunidad internacional y en particular a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU en cuyas manos se encuentra, por el momento, el continuar apadrinando una solución negociada al conflicto.

Sin embargo, lo que sí ha llamado la atención es una frase pronunciada por el monarca marroquí. "Cualquiera sea la evolución de la actitud regional e internacional reservada a nuestra causa nacional, Marruecos continuará contando sobre sí mismo y sus derechos legítimos". Una afirmación interpretada como manifestación de un temor creciente por parte del régimen de Rabat a un endurecimiento por parte del Consejo de Seguridad ante su negativa a aceptar el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, incluido en todas las resoluciones adoptadas por la ONU. Es en esa óptica donde Mohamed VI ha situado la "regionalización avanzada y gradual" como "solución definitiva".

Los observadores diplomáticos en Rabat coinciden en señalar la preocupación del Gobierno marroquí acerca de la actitud que tomara la nueva Administración norteamericana ante el conflicto. La noticia de que la Fundación Robert F. Kennedy ha atribuido su premio 2008 a la activista saharaui Aminatu Haidar, cuyo galardón será entregado el próximo día 13 de noviembre en Washington, ha caído como un jarro de agua fría en el Palacio Real de Rabat. Donde además se sospecha que el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, hará de la defensa de la autodeterminación un "principio" incuestionable de la legalidad internacional.

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