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Higuaín, con cuatro goles, da una sufrida victoria a un desordenado Real Madrid

Real Madrid-Málaga

Sábado 08 de noviembre de 2008
Cuando la moneda sale cara el Real Madrid hace goles con facilidad, cuando sale cruz, los recibe con la misma facilidad. Así comenzó el encuentro. Los blancos dominaban el balón, pero el Málaga puso el gol. Una gran jugada de Eliseu, que regateó a su antojo a Marcelo y Heinze, provocó que el jugador malaguista se quedara sólo delante del portero y anotara el 0-1.

Tan sólo tres minutos después, una buena combinación del ataque merengue hizo que Marcelo encarará mano a mano a Arnau y el rechace del disparo lo aprovechó Higuaín para poner a placer el 1-1. Pero de nuevo salió cruz. Un desorden defensivo, fue aprovechado por Baha que sin oposición puso el 1-2 llevando la preocupación a las gradas. En tan sólo 14 minutos, el Real Madrid había recibido dos goles.

A partir de ese momento, el equipo de Bern Schuster tomó las riendas. Paradojas del fútbol, esta primera mitad fue la mejor de los blancos con buenas combinaciones y jugadas. Cuando más lo merecía el R. Madrid, Guti metió un pase elevado que Wellington interceptó con la mano dentro del área y el árbitro señaló penalti. Higuaín se encargó de transformarlo y poner el 2-2.

Cuando la primera parte terminaba, Sergio Ramos fue expulsado por un pisotón en el pecho a un jugador del Málaga.

Higuaín, genio y figura
Tras el descanso y con diez, el Real Madrid salió más colocado pero con menos dominio debido a estar con un jugador menos sobre el terreno de juego. El Málaga se aprovechó de ello. De nuevo Iturralde señaló el punto de penalti tras un empujón de Gago. Apoño se encargó de transformarlo con un inapelable derechazo, 2-3 y de nuevo a remontar.

Pero de nuevo apareció Higuaín. Un minuto después el "Pipita" batió de fuerte disparo desde fuera del área al guardameta Arnau y metía a los suyos en el partido. Con el 3-3, la locura se instaló sobre el césped y las constantes en las dos porterías se sucedieron.

Aprovechando la inercia del empate, Guti metió un gran pase en profundidad que dejó a Higuaín mano a mano con Arnau, pero fue derribado. El tercer penalti de la noche. Como no podía ser de otra manera, el argentino pidió el balón y se dispuso a tirar. Esta vez, Arnau lo detuvo, pero el propio Higuaín cogió el rechace y puso el definitivo 4-3.

No pasó muchos apuros el Real Madrid en los últimos minutos, pero el desorden volvió a aparecer. Las críticas sobre el orden táctico y la disposición que hace Schuster en el terreno de juego seguirán en entredicho.

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