Los Lunes de El Imparcial

Karmele Jaio: Amor capital

Novela

Domingo 17 de marzo de 2024

Destino. Barcelona, 2024. 240 páginas. 20, 50 €. Libro electrónico: 9, 99 €.

Por Soledad Garaizábal



Amor capital es la última novela de la escritora Karmele Jaio Eiguren (Victoria Gasteiz, 1970). Después de Las manos de mi madre (2008), Música en el aire (2013) y La casa del padre (2020), y de la colección de relatos que se incluían en No soy yo (2022), en la que se mostraban las múltiples fases del amor humano y sus infinitas rutas, ahora la autora nos plantea una perspectiva concreta, la de la mujer enamorada abandonada por un hombre, la del amor cuando, fríamente, “mejor lo dejamos aquí”. La novela, sin embargo, reúne teoría y praxis del amor.

Jaio coloca la trama narrativa sobre un mullido colchón de cultura occidental. Ilustra la historia principal con ejemplos artísticos y teorías filosóficas que forman parte de nuestro ser social. Olga, en presente y primera persona, está devastada. Asiste al funeral por su último amante, Martín, al que interpela constantemente en un diálogo interior de miles de preguntas buscando respuesta. Es una más entre las “muchas viudas” que deja el finado. Desde el inicio nos sitúa en el fin de una historia, un amor que fue y que, irremediablemente, ha acabado. Martín no solo la abandonó hace un año, además se ha muerto. Punto final. Ahora, para ella, solo queda sanar e intentar que cicatrice bien.

Ese proceso de recuperación viene acompañado por el desarrollo de la parte teórica de la obra. Olga es además profesora universitaria y empieza a dirigir la tesis de una alumna, Laia, que quiere profundizar sobre el tema de “la injusticia del amor”. Hay una corriente artística y filosófica que insiste en señalar una “ideología al amor”. Laia quiere centrarse en “la forma especialmente dañina en que se nos enseña a amar a las mujeres, al asociar el amor al sentido de nuestras vidas, cuando ellos aprenden que el amor es solo una parte”.

La escultora Camille Claudel, loca de amor por Auguste Rodin, según nos llega, se autorepresenta arrodillada y suplicante en La edad madura. La poeta uruguaya Idea Vilariño, destilando ríos de tinta, dolorosamente enamorada de Onetti. Artemisia Gentrileschi denunciando el acoso machista en Susana y los viejos. Frida Kahlo pintando una desgarradora escena de cuchilladas de violencia asesina en Unos cuantos piquetitos. Marguerite Duras y El amante que se vuelve brutal y dominador. Las dos Fridas, una mujer que se transforma en otra mujer distinta, dependiendo del grado de atención que le dedique un hombre. Ejemplos miles de un desequilibrio ancestral de fuerzas, de un amor dependiente, de una consolidada construcción cultural alienante a la que se enfrenta la emancipación de la lucha feminista, la necesidad de sentar nuevas bases en nuestra forma de vivir.

La nueva mentalidad, el giro, consiste en adoptar una perspectiva liberadora, en dejar de afrontar la ruptura amorosa como un humillante fracaso personal. La novela puede ayudar a identificar las emociones, los pensamientos y los comportamientos que obstaculizan el bienestar psicológico y a descubrir las armas con las que luchar contra los miedos y bloqueos del amor destructor. Como escribió Simone de Beauvoir y recoge la tesis de Laia, “el día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”.

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