Los oncólogos clínicos dispondrán en breve de una nueva ayuda, además de la colonoscopia, para la detección del cáncer colorrectal. Se trata de una analítica que detecta, de momento, ADN tumoral circulante en sangre con una eficacia del 83 %. Este logro está protagonizado por investigadores y clínicos del Fred Hutchinson Center, en Seattle (EE UU).
En New England Journal of Medicine aparecen los pormenores de este estudio observacional que dirigió el biólogo molecular William M. Grady. La prueba, que tiene una tasa de precisión para la detección del cáncer de colon similar a las de heces utilizadas para la detección temprana del cáncer, ofrece una alternativa para los pacientes que, de otro modo, podrían rechazar las opciones de detección actuales.
Este hallazgo ha sido posible gracias al estudio ECLIPSE, (Evaluation of the ctDNA LUNAR test in an Average Patient Screening Episode), un ensayo clínico en el que participaron cerca de 8.000 voluntarios, de entre 45 y 84 años, dirigido y financiado por la empresa de biotecnología Guardant Health.
En él, se comparó el análisis de sangre con la colonoscopia, que es el estándar de oro actual para la detección del cáncer colorrectal.
La prueba Shield detecta señales de cáncer colorrectal en la sangre a partir del ADN secretado por los tumores, conocido como ADN tumoral circulante (ctDNA). Este último también se utiliza en pruebas de biopsia líquida utilizadas para monitorear la recurrencia del cáncer en personas tratadas contra él y en otras pruebas de detección de tumores emergentes.
De las 7.861 personas incluidas en el estudio, el 83,1% de los participantes con cáncer colorrectal confirmado mediante colonoscopia tuvieron un análisis de sangre positivo para ctDNA, frente el 16,9% con una prueba negativa, en la que una colonoscopia mostró cáncer colorrectal.
La prueba fue más sensible para los cánceres colorrectales, incluidos los tumores en etapa temprana, y menos sensible para las lesiones precancerosas avanzadas, que pueden convertirse en cáncer con el tiempo.
El profesor Grady subraya que la sensibilidad de este análisis de sangre es similar a las pruebas basadas en heces, pero de fiabilidad aún menor que la colonoscopia, que todavía considera la prueba de detección más precisa para su detección.
Este investigador, responsable del programa de prevención del Cáncer Gastrointestinal de Fred Hutch Cancer Center, insiste en que el cáncer colorrectal es común y muy prevenible mediante pruebas de detección, pero sólo alrededor de entre el 50 % y el 60 % de las personas seleccionables para las pruebas de detección realmente se las hacen.
Según datos facilitados por la Sociedad Estadounidense del Cáncer, el colorrectal es la segunda causa más común de muerte por cáncer en adultos en EE UU y se teme que se cobre 53.010 vidas en 2024.
Si bien las tasas de mortalidad por cáncer colorrectal en adultos mayores han disminuido, entre los menores 55 años han aumentado cerca de un 1 % anual desde mediados de la década de 2000.
Las pautas actuales recomiendan que las personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal comiencen a realizarse pruebas de detección periódicas a los 45 años.
Para Grady, un análisis de sangre para que las personas se sometan a él en las visitas de rutina al médico “podría ser una oportunidad para ayudar a que otras realicen pruebas de detección».
Por último y en aras de la mayor trasparencia, el profesor Grady informa que recibe una remuneración por pertenecer al consejo asesor científico de la biotecnológica Guardant. Asimismo, participó en el diseño y procedimiento del ensayo clínico y análisis de datos.