Opinión

El aplauso a Brahim

TRIBUNA

Marcos Hernanz | Viernes 22 de marzo de 2024

He de reconocer que, como jugador, Brahim Díaz no era santo de mi devoción, pero su forma de exigir minutos a base de rendimiento en el campo y prudencia fuera del mismo me han convencido, sencillamente. Inicialmente no me atraía su estilo de jugador veloz, regate eléctrico y zancada y recorrido cortos. Actuaba demasiado lejos del área, más para un delantero - media punta en realidad aunque esa denominación esté ya un tanto superada - con escasa probabilidad de llegar a zonas de peligro. Su tendencia a ofuscarse, agachar la cabeza y buscar la jugada individual alejándose del centro del área me hacía perder la fe en la aportación de sus jugadas al éxito conjunto.

Pero, como anticipaba, su evolución, especialmente tras el paso por Milán y los primeros meses en Madrid, ha sido muy satisfactoria, para mí sorprendente. Y no soy el único, también el cuadro técnico del Real Madrid y gran parte de su afición han quedado prendados de su progreso y aportación. Las características de base son las mismas, pero ha mejorado sus prestaciones mediante el aporte de, amén de un encomiable esfuerzo defensivo, verticalidad, recorrido, búsqueda proactiva del compañero mejor situado para apoyar la jugada (fútbol combinativo), aproximación de su área de influencia a la zona de peligro…y gol, en ocasiones de mérito y factura notables, incluso sobresalientes, alguno de importancia capital.

Y el lector dirá, ¿qué relación tiene esta glosa a la evolución de Brahim con el aplauso del seleccionador? Sencillo: en los días en que se declaró desde las más altas instancias del poder la caza y captura de su antiguo camarada, a la sazón Presidente del futbol en España -el inefable Rubiales- por mor de un beso sospechoso de no ser deseado y, quiero pensar, de un tocamiento egoísta ordinario, soez y público (quizás también representativo por el título de su autor y el lugar donde se encontraba). En esos días digo, se produjo -se celebró decían- una llamativa asamblea de la entidad en la que el Presidente se negó a dimitir de su cargo ante los efusivos aplausos de Luis de la Fuente, que luego quiso matizar dándoles un significado paralelo…

Y es precisamente ese aplauso al que me refiero para hacer un símil con lo sucedido con Brahim: siendo De La Fuente seleccionador sub-17, sub-19 y sub-21 aplaudía su fútbol, y no había mejor forma de hacerlo que convocarlo en las diferentes categorías comunicando así la fe del fútbol español en su realidad y proyección.

Pues bien, ahora parece que no es así, tras alguna aislada y fallida convocatoria para amistosos de la selección absoluta, cuando llega la hora de la verdad, resulta que el malagueño es irrelevante. D. Luis obvia los progresos expuestos al principio, refrendados por su jerarquía actual en la plantilla del Madrid (que no deja de ser, junto con algún otro plantel, una mini selección mundial). Su opinión técnica, si queréis con patente autoridad, puede ser diferente, pero la evolución del caso y la inducida falsedad final (dejó caer que Brahim había exigido algo cuando ni siquiera se había hablado con él) inclinan la balanza hacia la falta de equidad y/o algún motivo opaco por parte de seleccionador y/o Federación.

No puedo terminar sin complementar el símil con un paralelismo: ya son muchos casos, más en los últimos años, de excepciones, negociaciones y conversaciones previas con diferentes jugadores (algunos no nacidos en España o sin nacionalidad) del entorno del F.C. Barcelona (club que precisamente intentó sin éxito el fichaje de Brahim en diversas ocasiones). En ellos la RFEF mediante su director deportivo (para algo estará Albert Luque) o su seleccionador, ha conectado con jugadores y sus entornos para asegurar su españolidad futbolística e internacionalidad. Hay mucho dinero en este juego.

No ha sido el caso de Brahim Díaz, para el que el aplauso del seleccionador De La Fuente se ha tornado desdeño e ignorancia. El comportamiento inicuo de las instituciones de su país, España, nos privará a sus ciudadanos y aficionados de la opción de contar con su aportación, previsiblemente significativa, en los próximos campeonatos y años, y Brahim sólo tiene 24…