Al menos 20 personas han muerto este sábadoo y otras 21 han resultado heridas tras el accidente que ha sufrido un submarino nuclear ruso en el océano Pacífico, según informó el portavoz de la marina, Igor Dygalo. Entre los fallecidos hay varios militares y trabajadores de los astilleros. El portavoz oficial del Comité de Instrucción de la Fiscalía, Vladímir Markin, precisó que entre los muertos se encuentran tres soldados y 17 miembros del equipo de los astilleros y que hay 21 heridos de diversa consideración ingresados en el hospital militar de la Flota del Pacífico en Vladivostok.
El Comité de Instrucción de la Fiscalía rusa abrió una causa criminal por violación de las reglas de conducción y explotación de buques de guerra, derivado en resultado de muerte por imprudencia.
El sumergible, cuya incorporación a la Flota rusa del Pacífico estaba prevista para finales de este año, se encontraba en fase de pruebas en aguas rusas del mar de Japón. El suceso fue provocado por una emisión de clorofluorocarbono tras la activación no autorizada del sistema antiincendios del sumergible.
El submarino, que recibió la orden inmediata de suspender las pruebas, llegó este mediodía a su base provisional en la región rusa de Primorie, informaron las agencias rusas. También arribaron a su destino en el extremo oriente del país los heridos en el accidente, que fueron evacuados a bordo del buque antisubmarino "Admiral Tributs".
El presidente ruso, Dmitri Medvéedev, que fue informado de inmediato, ha ordenado al ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov, que le mantenga al tanto de la situación, y le ha encomendado una investigación exhaustiva del accidente, según informó el servicio de prensa del Kremlin.
El submarino accidentado podría ser el Nerpa, de clase Akula, y cuya fabricación habría comenzado en los años 90 sólo para verse interrumpida por la crisis económica en Rusia, según fuentes del astillero Amur. Sin embargo, la identificación todavía no ha sido confirmada por la Marina rusa.
El accidente más grave de un submarino ruso tuvo lugar el 12 de agosto del2000 en el mar de Bárents, cuando 118 marineros perdieron la vida al hundirse a 108 metros de profundidad el submarino nuclear "Kursk" tras una explosión en la cámara de torpedos.
Tres años más tarde, el 30 de agosto del 2003, el submarino atómico "K-159" se hundió durante una tormenta, también en el mar de Bárents, a una profundidad de 170 metros y con 10 personas a bordo, de las que una fue rescatada con vida.
Rearme rusoEl siniestro ocurrido este sábado se ha producido en un momento en el que el rearme se ha convertido en una de las "prioridades" de Rusia tras la agresión georgiana contra la región separatista de Osetia del Sur en agosto y el futuro despliegue del polémico escudo antimisiles de Estados Unidos.
El pasado mes de septiembre, Medvédev subrayó que la modernización de las Fuerzas Armadas debe ser "una de las prioridades del Estado ruso". Adelantó, además, que Rusia efectuará en el futuro maniobras militares "no sólo en la Federación Rusa o en los países miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, sino también con otros países que quieran ampliar la cooperación técnico-militar con la Federación Rusa".
Así, entre el 24 y el 30 de noviembre, una escuadra de la Flota rusa del Norte visitará Venezuela y realizará ejercicios conjuntos con navíos venezolanos, después de que en septiembre dos bombarderos estratégicos rusos Tu-160 realizaran varias misiones de vuelo desde territorio venezolano.
Hace dos días, fuentes militares informaron de que Rusia hasta 2015 pondrá en servicio cohetes tácticos Iskander en cinco brigadas de misiles, ante todo en la frontera oeste del país, donde se espera el despliegue del polémico escudo antimisiles de EEUU.
El pasado miércoles, el presidente ruso advirtió de que su país desplegará cohetes Iskander en Kaliningrado, enclave ruso en el mar Báltico, para neutralizar, en caso de necesidad, el futuro sistema de defensa contra misiles de Estados Unidos en Europa del Este.
Rusia anunció en 2007 un nuevo programa de rearme, que incluye la puesta en servicio de misiles balísticos intercontinentales, submarinos nucleares y aviones estratégicos, la conocida como "tríada nuclear" en un intento de mantener la paridad con Estados Unidos.