Por primera vez, ha sido nombrada una reconocida militante de un partido (por supuesto, del PSOE) para presidir RTVE. Pero Concepción Cascajosa, además, no parece tener las cualidades profesionales adecuadas para ostentar el cargo. En 2018, se presentó al concurso público para la selección de los miembros del Consejo de Administración de RTVE. Obtuvo un monumental suspenso con una puntuación de 23 sobre 100, la más baja de los 10 consejeros elegidos. Quedó en el puesto 85 de los 95 candidatos presentados y una nota de 17,5 sobre 100.
Pero Concepción Cascajosa reconoció en una comparecencia pública que era una convencida militante socialista y “ esa militancia forma parte de mi compromiso social y de mis ideas, que son progresistas". Y ésa fue la nota sobresaliente que ha aupado a Cascajosa a la presidencia de RTVE. Esa es la cualidad que buscaba Pedro Sánchez para dirigir la televisión pública: una dócil militante cuya labor se limite a seguir al pie de la letra las consignas dictadas desde Moncloa, a difundir sin tapujos la propaganda socialista.
Por puros principios democráticos, la televisión pública está obligada a ser neutral. Pero Pedro Sánchez se chotea de los principios democráticos. El presidente del Gobierno, en su obsesivo asalto a las Instituciones del Estado, sólo busca docilidad. Sólo busca el control de esas Instituciones mediante sectarios dirigentes de su partido. Lo de menos es su cualificación profesional. Y Concepción Cascajosa cumple a la perfección esos requisitos. Al igual, entre otros muchos, que Cándido Conde Pumpido al frente del Tribunal Constitucional.