Volvió el Barcelona del parón de selecciones nacionales con buena disposición para mantener la persecución del liderato de LaLiga. Sin Xavi Hernández en el banquillo -cumplió este sábado el primero de los partidos de sanción tras su enésima protesta airada-, el equipo azulgrana trabajó para arrebatar a Las Palmas su identidad, con buenas presiones y rapidez para buscar el espacio a la espalda de la adelntada zaga rival. Esa receta les condujo al triunfo, pero a lo largo del minutaje volvió a asomar la inconsistencia que ha provocado el cambio de entrenador el junio.
Salió mejor el favorito al verde, con circulaciones de pelota que tendían a la explotación de los desmarques en profundidad de sus atacantes. Sabían que el sistema preparado por Francisco Javier García Pimienta no negocia su valentía en ningún escenario, así que se dispusieron a dañarles en las flaquezas de un planteamiento que linda con la imprudencia. Apostó el estratega 'culé' por Raphinha como extremo zurdo, con Lamine Yamal por la derecha, y recogió frutos con celeridad.
La fórmula del balón aéreo a la espalda de los zagueros canarios le salió muy bien a los locales. Pau Cubarsí volvió a destacarse en la labor de lanzador, bien pertrechado por Íñigo Martínez a su lado, y los pases largos del canterano no tardaron en localizar objetivos. Tras neutralizar las líneas adelantadas visitantes, se abrían huecos para verticalizar y ahí deshicieron al esquema amarillo. En los 20 minutos iniciales anotaron Raphinha y Robert Lewandowski pero el colegiado señaló sendos fueras de juego previos (uno de ellos muy polémico).
Siempre con balones en profundidad, la ofensiva del Barça funcionó en plenitud con Gündogan y Fermín López desestabilizando entre líneas. El goleador polaco a punto estuvo de abrir el marcador tras controlar un pase preciso de Cubarsí y rematar con peligro. Álvaro Vallés estrenó sus guantes con una parada notable, pero nada podía evitar el naufragio táctico de Las Palmas y el meta se ganó la roja directa al tratar de cortar el enésimo pase al espacio catalán venenoso. Salió lejos de su portería para despejar y acabó arrollando a Raphinha -minuto 24-. Para certificarse como el protagonista negativo del encuentro.
Sin su portero titular y con Aaron Escandell bajo palos -le cedió el sitio Munir El Haddadi-, los canarios se amoldaron renunciando a su plan. A la fuerza. Retrasaron líneas y se entregaron a un esfuerzo de achique prolongado. Se atrincheraron atrás, concediendo metros a Joao Cancelo y esperando para llegar al descanso con vida. Y lo consiguieron casi de milagro. Lewandowski cabeceó al larguero un centro, Raphinha malogró dos remates claros y Fermín chutó desde la frontal sin éxito. Sólo le faltó puntería a un Barça de gran rendimiento en el primer acto.
Sin embargo, como en tantas otras ocasiones durante este curso, fue contaminándose el conjunto azulgrana de su famosa irregularidad. Comenzaron con frialdad la reanudación, confiados en su superioridad a pesar de que Saúl Coco casi anotó un golazo justo antes de encaminarse a vestuarios: lanzó una falta lejana con un cañonazo que bordeó la escuadra del arco defendido por Ter Segen. No le gustó lo que veía desde el palco a Xavi y en el minuto 56 dio entrada a Joao Félix -por Fermín-, en un movimiento que le acabó dando el ansiado triunfo.
El regateador luso volvió a mostrarse con maneras valiosas pero fallón en el pase final o en la finalización. Sea como fuere, la calidad está ahí y en el minuto 59 pintó un centro maravilloso para que Raphinha cabeceara un gol de bandera. El brasileño justificó su titularidad con una participación llamativa en el juego ofensivo de su equipo y obtuvo el premio a tanta insistencia. También festejaba lo logrado un Barcelona que se adelantaba en su momento más bajo.
Parecía que iba cuesta abajo el duelo para los intereses de un sistema 'culé' al que volvió Ferran Torres tras su larga lesión. El atacante volvió a la dinámica con ganas y lo intentó varias veces, la mejor fue un remate que repelió Aarón antes de que Joao Félix perdonase la sentencia. El portugués remató de forma incomprensible al larguero cuando se encontraba delante de la portería y sin la oposición del guardameta, tras un centro afilado desde la derecha. Este error en la finalización abrió un nuevo panorama a Las Palmas.
Con el marcador ajustado en el desenlace y las sensaciones desinfladas de los favoritos, los canarios dieron un paso al frente pese al cansancio. Compitieron con gallardía, adelantando sus líneas y esbozando alguna presión que habla muy bien del trabajo de laboratorio de su cuerpo técnico. Y dispusieron de varias llegadas amenazantes, sobre todo tras la entrada de Alberto Moleiro, su jugador diferente. A tres minutos para el final se escapó en una contra, fintó a su par y conectó un zurdazo que heló a la grada en Montjuic. El cuero superó a Ter Stegen pero se marchó al lateral de la red. El portero germano se despidió con una buena bronca a sus compañeros. Casi descarrilan otra vez.
1 - Barcelona: Ter Stegen; Kounde, Cubarsí, Iñigo Martínez, Cancelo; Sergi Roberto (Romeu, min.81), Gündogan, Fermín (Joao Félix, min.56); Lamine Yamal (Ferran, min.71), Raphinha y Lewandowski (Vitor Roque, min.81).
0 - Las Palmas: Álvaro Valles; Álex Suárez, Coco, Mika Mármol, Sergi Cardona (Marc Cardona, min.78); Marvin, Javi Muñoz (Campaña, min.71), Loiodice (Moleiro, min.71), Kirian, Munir (Aarón, min.28); y Sandro (Benito, min.78).
Gol: 1-0: Raphinha, min.59.
Árbitro: Busquets Ferrer (Comité balear). Mostró tarjeta amarilla a Sergi Cardona (min.14), Gündogan (min.51), Sergi Roberto (min.63), Íñigo Martínez (min.64), Lewandowski (min.81) y Cancelo (min.88) y expulsó con roja directa a Álvaro Valles (min.24).
Incidencias: partido de la jornada 30 de LaLiga EA Sports disputado en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona ante 46.788 espectadores. Antes del pitido inicial, se guardó un minuto de silencio en memoria del exjugador del Barcelona Francisco López López.