Opinión

San Vittore

CORTOS

Fernando Arrabal | Martes 02 de abril de 2024

Gracias a la ayuda del diputado radical Marco Pannella pude visitar al profesor Verdiglione, que realizaba una huelga del hambre en la prisión de Milán.

En su celda y en su presencia me dirigí al director de la cárcel que me acompañó desde el primer momento.

- Le ruego que trasmita al Ministro de Justicia ese requerimiento:

El estupor y ¿hasta el pánico? embargaron al funcionario (¿ En que lío nos va a meter este españolito?)

- "El profesor a mi parecer está a punto de morir por inanición. Su muerte sería una pérdida irreparable para sus amigos y para la Cultura universal".

Repetí la demanda a la puerta del presidio ante los periodistas. Al día siguiente Verdiglone fue liberado. ¡Qué increíble sorpresa!

Salinas había escrito:

No era nada, era una rosa

haciendo feliz a un tallo.