Un experto en manifestaciones, José Luis del Pozo Gutiérrez, me envía datos reveladores. Según un canal de televisión español, a la ceremonia del urbi et orbi el domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro asistieron “unos centenares de personas”. La cifra fue reiterada media docena de veces.
Y bien. En la plaza de San Pedro caben de pie 140.000 personas. El domingo de Resurrección estaba abarrotada de fieles y turistas. Además, la multitud se agolpaba en la vía de la Conciliación. Por lo bajo, según me informan, se congregaron otras 50.000 personas. Es decir, contando de forma discreta, cerca de 200.000 asistentes presenciaron el urbi et orbi del Papa Francisco, aparte los centenares de millones que siguieron la ceremonia a través de las pantallas de televisión. Los partidos políticos suelen multiplicar la asistencia a sus manifestaciones por diez. Y las centrales sindicales, por veinte.
En San Pedro se informa de la cifra real porque la plaza, abrazada por la Columnata Bernini, es conocida en todo el mundo y se conoce su capacidad exacta para acoger fieles y turistas.
Que un canal de televisión español reiterara que habían asistido unos centenares de personas constituye la apoteosis del sectarismo. No se trata de una exageración. Entre varios centenares de personas y cerca de 200.000 media un abismo que la cutrez periodística y el sectarismo antirreligioso no pueden disimular.
A cada cual lo suyo. La capacidad de la Iglesia Católica para movilizar multitudes en los más diversos países de todo el mundo es proverbial. Incluso en algún Festival de la Juventud, incluido España, se agolparon cerca del millón de personas. Negar esa realidad es negar la evidencia. Y además hacer el ridículo. Televisiones de todo el mundo difundieron imágenes de la plaza de San Pedro y sus aledaños abarrotados por esos “centenares de personas”. Ver para creer.