Opinión

Skeptron

CORTOS

Fernando Arrabal | Miércoles 03 de abril de 2024

Las musas hijas de Mnemosina ofrecían al poeta, desde Hesíodo, el bastón de la sabiduría. El SKEPTRON, tallado en una rama de laurel que servía al peatón o al transeúnte para viajar y al indigente o necesitado para mendigar.

Memosina presidía la inspiración poética y permitía recordar el pasado; como contrapartida concedía la-licencia-de-olvidar-el-presente. ¡Vaya licencia!

El tiempo para los griegos encerraba una dimensión confusa: primer avatar de la relativización física y del fondu-enchainé onírico y poético.