Opinión

"No tengáis miedo"

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 06 de abril de 2024

¡Vaya frase! La tengo clavada siempre en mi mente, como a su autor, San Juan Pablo II, del que esta semana, el dos de abril, se han cumplido diecinueve años de su muerte. Eran las 21,37 horas cuando Monseñor Leonardo Sandri anunció el fallecimiento del Pontífice, cuyas últimas palabras fueron “dejadme ir a la Casa del Padre”.

Allí en la Plaza de San Pedro estábamos para informar en Radio Nacional de España, como lo hicimos la tarde del 16 de octubre de 1978, cuando Karol Wojtyla fue elegido Papa y se asomó a la abarrotada Plaza y dijo por vez primera en sus 26 años y 168 días de Pontificado, ese frase “¡No tengáis miedo! Y doy fe de que nunca lo tuvimos, no lo tenemos, a pesar de las piedras que unos y otros ponen en nuestro camino, en el de todo los que creemos, y que tuvimos y tenemos en los Papas nuestros guías y maestros.

Por eso estamos pendientes del documento que sobre la dignidad humana hará público FRANCISCO el próximo lunes, día 8. El documento “Dignitas infinita” hablará sobre el no nacido, los migrantes y todos aquellos derechos que son de alguna manera vulnerados. Y la Iglesia española en su mensaje para la Jornada por la Vida, que se celebra este lunes 8 de abril, bajo el lema “La vida, buena noticia”, también se une a la petición del Papa para que la comunidad internacional se comprometa a prohibir universalmente la práctica de la “maternidad subrogada”. Así, la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida ha reclamado ayudas efectivas integrales para que las madres que afrontan un embarazo inesperado puedan seguir gestando a su hijo sin apuros y para que las familias puedan plantearse libre y responsablemente la posibilidad de concebir un nuevo hijo. Además, insiste en que la vida debe ser recibida y valorada y cuidada desde su concepción hasta su muerte natural y precisa que no es un derecho absoluto sino un don de Dios que implica una responsabilidad con implicaciones al inicio, en el transcurso y al final de la vida. Por eso, considera que hay que ayudar a las madres a descubrir que la vida que llevan en su seno es una buena nueva y denuncia la actitud hacia las persona migrantes y evitar que haya personas trabajando en condiciones de trabajo inhumanas. Los obispos españoles piden paliar las situaciones de pobreza extrema, revisar las a las familias para que puedan atender a sus mayores y tener cuidado para no actuar según el criterio de que la ancianidad y la enfermedad es una carga pesada que debe eliminarse.

No debemos tener miedo a denunciar estas situaciones e intentar siempre ayudara los más desfavorecidos, como a la Iglesia de Nicaragua que según el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, “ahora somos su presbiterio”, pues en esa archidiócesis y en la de Santiago de Compostela han sido acogidos dos sacerdotes y un obispo, que se han visto obligados a emprender el camino del exilio ante la persecución abierta en Nicaragua.

Y sin miedo recordamos las palabras de San Juan Pablo II como aquellas otras de ese gran Pontífice: “Nacimos para ser felices, no para ser perfectos... El amanecer es la parte más bonita del día porque es cuando Dios te dice ¡Levántate! Te regalo otra oportunidad de vivir y comenzar nuevamente de mi mano. Los días buenos te dan felicidad; los días malos te dan experiencia, los intentos te mantiene fuerte, las caídas te mantienen humilde, pero solo Dios te mantiene de pie”.

Gracias de corazón a los sucesores de Pedro.